miércoles, 17 de junio de 2009

El velo

Estando en el lugar santo, alumbrados por las llamas limpias de las siete lamparillas de la Menorá, y aspirando el delicado y dulce olor del incienso que se estaba quemando, los sacerdotes al mirar hacia el altar de incienso podían ver, cerrando la entrada al lugar santísimo, al velo. Este tenía características muy especiales y un significado tipológico que merecen que lo analicemos
El velo, Éxodo 26:31-33
El velo estaba tejido con colores azul, púrpura y carmesí retorcidos con querubines bordados y era sostenido por cuatro columnas de madera de acacia que estaban recubiertas de oro. El velo pendía de cuatro capiteles de oro que estaban sobre cuatro columnas que estaban recubiertas de oro y se asentaban sobre basas de plata.
El velo no estaba dividido al medio. Para ingresar, el sumo sacerdote debía rodearlo. Tal vez recuerde que de los mismos colores estaban bordadas las cortinas que cubrían: la puerta de entrada al atrio, la que cubría la entrada al lugar santo, así como la cobertura del lugar santo. También se usaban en las vestiduras de los sacerdotes y en el velo que separaba al lugar santo del lugar santísimo. Todas las entradas tenían bordados los mismos colores, pero esta es la primera vez que aparecen los querubines en una entrada. Estos eran una especie de ángeles con alas. Vimos también querubines en el techo del lugar santo, llamado el “santuario”.
La función de los querubines en el Tabernáculo era separar el lugar santo del lugar santísimo
¿Qué hacían los querubines en Génesis 3:23-24? ¿Qué hacían los ángeles en Lucas 2:8-14?
Los querubines del velo cumplían las dos funciones: anunciaban la presencia de Dios y cerraban el acceso a su santa presencia.
Las medidas del velo eran:
10 codos de largo (15 pies ó 4,60 m)
10 codos de alto (15 pies ó 4,60 m)
El velo dividía el lugar santo del lugar santísimo, es decir establecía una barrera entre Dios y el hombre. Una vez al año, en el día de la expiación, el sumo sacerdote podía ingresar al lugar santísimo bordeando este velo, lea Levítico 23:26-32.
Cuando Jesús murió en la cruz, el velo del templo se rasgó de arriba abajo, lea Mateo 27:51
El velo partido simboliza la posibilidad que tiene cada creyente, y no solo el sumo sacerdote, de acercarse a Dios por medio de la muerte expiatoria de Jesucristo. Gracias a Él, ya nada separa a los creyentes de Dios y tampoco hacen falta intercesores, lea 2 Corintios 3:18
La Biblia dice que el cuerpo de Jesús es la cortina o el velo por medio del cual nos acercamos
a Dios. Gracias a Jesucristo y al sacrificio que realizó, todos podemos entrar al lugar santísimo, lea Hebreos, 10:19-20.
Mañana entraremos al lugar santísimo. Estaré esperando por usted…

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Oscar