miércoles, 22 de julio de 2009

El ciego de nacimiento. Antecedentes del milagro.

Este es otro de los milagros de Jesús que solo aparece narrado en el evangelio de Juan. Para poder captar mejor la grandeza de este acto, es necesario que nos remontemos un poco a lo que estaba sucediendo. La confrontación entre Jesús y los fariseos se estaba agudizando cada vez más en este momento.

Jesús había desafiado públicamente a los fariseos. El hecho de presentarse en el Templo para proclamar que Él era el Agua de Vida y la Luz del Mundo había sido un reto abierto a ellos y a lo que enseñaban. Se trataba justamente de las dos cosas más importantes que ellos observaban en la Fiesta de los Tabernáculos.

La primera observancia era poner luz en la lámpara de oro de siete brazos o Menorá, para que alumbrara iluminando el lugar Santo durante las horas de penumbra en la semana de la Fiesta de los Tabernáculos, ya que en los tiempos del Templo, esta lámpara no permanecía encendida permanentemente como en los días del Tabernáculo en el desierto. La segunda observancia consistía en ir a la Fuente de Siloé para sacar agua para derramarla alrededor del altar de los sacrificios. Por supuesto que todo esto tenía un profundo significado religioso. Poner luz en la Menorá representaba la necesidad del pueblo de Israel de la luz, para lo cual Dios era la única fuente segura. El derramamiento del agua representaba la confesión de los pecados y el reconociendo del pueblo de la necesidad de limpieza.

Como sabemos, la Fiesta de los Tabernáculos era una celebración para recordar el sustento y cuidado de Dios por Su pueblo en el pasado, rememorando el tiempo en el cual el pueblo permaneció en el desierto y Moisés construyó el Tabernáculo. Pero el Tabernáculo no solo señalaba a los cuidados de Dios para con su pueblo en el pasado, sino que también apuntaba hacia el futuro, a la venida del Mesías que proveería luz y limpieza para el pueblo de Israel.

Al Jesús decir que Él era la Luz del Mundo y el Agua de Vida, estaba declarando que Él era el Cristo, justo el Mesías que había sido prometido que cumplía con todo lo que anticipaba la Fiesta de los Tabernáculos. Jesús retó a los Fariseos para que probaran que lo que Él decía de sí mismo era falso. Ellos entonces procuraban matarle, pero no podían, porque el tiempo de Dios no se había cumplido todavía.
Pero los fariseos aceptaron el reto e iniciaron una guerra abierta contra Jesús, mientras Él les decía a todos sus oponentes: “…moriréis en vuestro pecado”;Juan 8:21 Y sus declaraciones fueron todavía más lejos cuando les decía que la única vía para recibir el perdón por los pecados y el regalo de la vida era creyendo que Él era quien decía que era: “Os dije que moriríais en vuestro pecado, porque, si no creyereis que Yo soy, moriréis en vuestros pecados”, Juan 8:24.

Los fariseos mostraron su ignorancia acerca de lo que Jesús reclamaba que era y por eso le pidieron que les dijera quién era Él. Por supuesto que esto fue para dar oportunidad para que Jesús pudiera declarar públicamente que Él era el Hijo de Dios. Esta declaración, hecha ante la presencia de muchos testigos, podía ser usada en contra de Jesús para acusarlo de blasfemia. Pero Jesús les dijo que Él era quien les había dicho que era.

Como sabemos, los fariseos para aceptar el testimonio de alguien, este debía presentar un testigo. Por eso Jesús decía que Él y Su Padre daban testimonio de quien era Él. Este es el contexto y la situación existente con los fariseos en el momento en el cual Jesús le dio la vista a un hombre que había nacido ciego. Es importante conocer esta situación para poder entender lo difícil del momento y el entorno en el que se desenvuelve.

Era sábado y Jesús fue de nuevo al Templo. Lea el evangelio de Juan capitulo 9 versículos 1 al 41 para que esté preparado o preparada para la segunda parte de este estudio…

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Oscar