miércoles, 15 de febrero de 2012

Sin profecía el pueblo se desenfrena

Proverbios 29.18 declara: “Sin profecía el pueblo se desenfrena; mas el que guarda la ley es bienaventurado”.
Retomando la idea que estábamos desarrollando ayer, dejé a propósito este versículo de Proverbios para hoy porque estoy convencido de que encierra la clave para descubrir la causa de lo que se ha dado en llamar "La decadencia del cristianismo moderno". Este Proverbio encierra en sí mismo un mensaje profético: "Cuando no hay conocimiento de la Biblia, la gente se DESENFRENA" (La paráfrasis es mía).

Con profunda tristeza veo como hoy día muchos líderes religiosos se van detrás de los números y transforman los cultos de adoración en espectáculos, algunas veces de circo, llegando a servir de verdaderos payasos en los mismos. Algunos están cambiando el cristianismo por la religiosidad. El ver iglesias con alta membrecía a trastornado a algunos que quieren alcanzar altas cifras al precio que sea necesario.

Hace poco un maestro de la Escuela Dominical me mostró con frustración la lista de nombres de su clase, que incluía hasta a una persona que falleció hace un año. El asunto es que el ministro de Educación Religiosa, en algún momento "infló" la lista y añadió bajo una categoría llamada "prospectos" a cuanta gente alguna vez pasó por aquel lugar, sin tomar en cuenta si esas personas mostraban algún interés en el Evangelio y por años se ha negado a "limpiar" la lista.

Cristo fundó su Iglesia, para que fuéramos discípulos suyos viviendo como discípulos y actuando como discípulos. Me da la impresión que alguna gente ha olvidado que el Evangelio es PODER de Dios para SALVAR. En este proverbio la palabra profecía, hace referencia a una revelación de Dios. Al considerar el rol del profeta en la iglesia actual, este es un papel que generalmente asociamos con el del pastor o predicador, TENEMOS que recordar la extraordinaria tarea que tienen los pastores de llevar la revelación de Dios a las mentes y corazones de las personas, incluyéndole a usted. Ore para que su pastor sea fiel al declarar la verdad de Dios y para que sienta el fuego para animar a leer, estudiar y meditar en la Biblia. Ore para que su pastor predique mensajes bíblicos y no de entretenimiento o prosperidad.

Pablo menciona también el don práctico del servicio, del cual ya hablamos hace unos días. Insisto porque a pesar de ser uno de los dones más comunes, es de los que menos se usan en la iglesia, porque muchos al parecer sienten que si usan su don sirviendo serán considerados inferiores y no ha habido quien les explique el error en el que están. La palabra usada es una palabra que proviene del término que se utiliza para referirse al diácono, ministro o siervo. Se trata de un servicio práctico que con frecuencia se emplea para ayudar a los que están realmente necesitados. Quienes tienen este don pueden realizar servicios tediosos con amor y compasión. Tal ministerio rara vez atrae el aplauso del público, pero aquí Pablo lo menciona en segundo lugar de importancia, porque de seguro atrae muchos aplausos en el cielo.

Luego Pablo menciona el don de la enseñanza. Este don se menciona en el Nuevo Testamento en otras dos listas de los dones espirituales (1 Corintios 12.28 y Efesios 4.11). El Espíritu de Dios inspiraba e inspira a los maestros para comprender e interpretar la Biblia y las enseñanzas de Jesús (que luego llegaron a ser las Escrituras). En Efesios 4.11, los dones de la enseñanza y el pastoreo están estrechamente vinculados, lo cual es muy lógico, ya que tanto los pastores como los maestros guían a las personas a lo que deben conocer y hacer según lo declara la Palabra de Dios. ¿Se percata de la importancia? No es para "figurar" es una responsabilidad DIVINA que recae sobre nuestros hombros. Es NUESTRA responsabilidad cuando uno de nuestros alumnos PECA, por FALTA de conocimiento bíblico. Si usted tiene el don de la enseñanza para eso es que lo recibió: Para enseñar la VERDAD y no para ser la estrella del espectáculo.

Este es uno de los dones que he visto que la gente mal interpreta con mayor frecuencia. Déjeme aclara lo que quiero decir. Cuando uno tiene un don espiritual y lo usa en el servicio del Reino, uno siente una profunda satisfacción y una alegría muy grande al usar ese don. Pero además, las personas que están a su alrededor reconocen ciertas características en usted y son bendecidas por el uso que usted hace de ese don. Claro está que no existe una máquina para medir los dones. Hay inventarios de dones espirituales que usted debe contestar con honestidad, si en verdad quiere conocer sus dones. Yo he encontrado durante los años en los que he estado tratando de ayudar a las personas a descubrir sus dones espirituales, que muchas veces la gente al llenar los inventarios de dones espirituales marca aquellas cosas que quisiera tener y no las que en verdad tiene.

Insisto, si un maestro de la Escuela Dominical no tiene el don de la enseñanza, podrá dar la clase los domingos por la mañana, pero los asistentes NO entenderán, siempre habrá comentarios, circularán toda clase de rumores y lo más importante: La gente NO va a ser edificada. ¿Qué hacer entonces si le falta un maestro y alguien se ofrece como voluntario? Esa es una pregunta muy buena. Mi respuesta, que no es muy popular, es sin embargo muy simple: ¡ORE hermano mío! Pídale a Dios que le revele la persona que Él ha escogido y ha dotado con el don de la enseñanza, que tal vez no esté haciendo campaña u ofreciéndose para enseñar, pero es la persona escogida por Dios y por lo tanto, la adecuada.

Y usted, que siente arder su corazón porque le gusta y quiere enseñar una clase y no es maestro o lo fue antes y lo quitaron por alguna razón, ¿qué puede hacer? Simple también: ¡ORAR! Pídale a Dios DE RODILLAS, no con sus rodillas físicas sino con las rodillas de su corazón. Pídale a Dios que le muestre cuáles son los motivos reales por los que usted siente ese deseo de ser maestro, y dispóngase a ser humilde y entender lo que Dios le va a decir. Tal vez usted no tenga ese don, pero si Dios lo escoge para ser maestro de su Palabra, Él le dará ese don. De nuevo, es para enseñar SU PALABRA. No para venir a hacer "teatro" o para ganar en popularidad y que mañana lo puedan nombrar algo más "importante" en la iglesia.

Los DONES son para SERVIR a Cristo y no son una escalera para ascender y alcanzar posiciones más altas. No hay diferencias entre enseñar una clase, atender un grupo pequeño o predicar un sermón y limpiar los baños, tomar la asistencia, visitar a un enfermo, servir comida a los pobres o cuidar niños en el Day Care. Estas son simples posiciones de SERVICIO y todas son igualmente necesarias como lo son las partes de su cuerpo.

1 comentario:

  1. Muchas gracias, en este momento necesito palabras sabias, pues mi iglesia pasa por una gran apostaría.

    ResponderEliminar

Le agradezco mucho su comentario.
Oscar