miércoles, 19 de diciembre de 2018

ESTUDIO DE ÉXODO (43)


ÉXODO 40:34-38 La Sagrada Escritura

PENSAMIENTO INICIAL:
           En nuestro peregrinaje espiritual, tenemos que seguir el camino que Dios nos ha revelado claramente en la Escritura

Con este estudio llegamos al final de esta serie dedicada a estudiar brevemente el libro de Éxodo. Durante 45 semanas hemos andado paso a paso por este fascinante libro que muestra de manera sorprendente a Dios desde diferentes ángulos. Para mí ha sido una linda experiencia y espero que de alguna manera también tú hayas podido disfrutar de este tiempo que hemos pasado juntos.
En el mes de febrero, Dios mediante, espero iniciar un nuevo estudio de otro libro de la Biblia en este mismo grupo, y me gustaría poder contar con tu presencia. Ruego a Dios que te bendiga de una manera especial y que este tiempo que hemos compartido sirva para despertar tu interés para profundizar más en la Escritura.

Hoy día es muy fácil ir a cualquier lugar desconocido siguiendo las instrucciones del GPS en el auto. Hay solo una condición, ¡hay que seguir las instrucciones al pie de la letra!
Cuando viajo por la carretera con mi esposa dirigiéndome a algún lugar desconocido se produce un fenómeno muy interesante. Ella es por naturaleza muy investigadora y no acepta las cosas sin una explicación lógica y racional. Pero las direcciones, no son ni una cosa ni la otra.
Algunas veces, cuando me sobra el tiempo, en aras de mantener la paz conyugal, me someto a las sugerencias de ella, de seguir una dirección diferente a la que está indicando el GPS.

Afortunadamente, al final siempre llegamos al lugar equivocado. Lo que más me gusta, es que durante esa etapa del trayecto, constantemente la voz de la locutora del GPS usa una frase conocida por todos los que andan perdidos por no seguir las instrucciones: “recalculating”.
Pero en nuestro peregrinaje espiritual no podemos arriesgarnos a intentar tomar una ruta diferente. Aunque el camino pudiera ser complicado, la Escritura nos muestra claramente cual es la voluntad de Dios para nuestras vidas.

PASAJE BÍBLICO: ÉXODO 40:34-38
Éxodo 40:34-38:
34 Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo. 35 Y no podía Moisés entrar en el tabernáculo de reunión, porque la nube estaba sobre él, y la gloria de Jehová lo llenaba. 36 Y cuando la nube se alzaba del tabernáculo, los hijos de Israel se movían en todas sus jornadas; 37 pero si la nube no se alzaba, no se movían hasta el día en que ella se alzaba. 38 Porque la nube de Jehová estaba de día sobre el tabernáculo, y el fuego estaba de noche sobre él, a vista de toda la casa de Israel, en todas sus jornadas.

 ANALIZANDO EL PASAJE BÍBLICO: En la era del Antiguo Testamento, inicialmente Dios revelaba Su voluntad mediante encuentros directos como en el caso de: Adán y Eva, Isaac, Jacob, Moisés y otros profetas. Eventualmente el Señor preservó Su voluntad en forma escrita. Hoy nosotros contamos con el tesoro del Antiguo Testamento.

Observamos un patrón similar cuando Dios reveló Su voluntad en la era del Nuevo Testamento. El apóstol Juan señala ese hecho de esta manera: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”. El escritor de Hebreos lo expresa de esta manera estableciendo una continuidad entre el Antiguo y el Nuevo Testamento: Hebreos 1:1-2 “1 Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, 2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo”;
Sin embargo, sabiendo Dios que somos olvidadizos, Él nuevamente preservó Su voluntad por escrito. Jesús les prometió a los apóstoles: Juan 14:25-26: “25 Os he dicho estas cosas estando con vosotros. 26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”.

De la misma manera que en el Antiguo Testamento, Dios habló por medio de estos hombres oralmente y los guió a ellos a tomar nota de Su verdad divina que constituye el Nuevo Testamento. Refiriéndose a este proceso sobrenatural, tanto en el Antiguo como en el Nuevo testamento, el apóstol Pablo le recordó a Timoteo en 2 Timoteo 3:16-17: “16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”.
Hoy tenemos el tesoro de la Biblia, escrita por hombres inspirados por el Espíritu Santo. Por eso podemos decir como el salmista en Salmos 119:105: “105[Nun] Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino”.

Aunque hoy no tenemos esa “columna de nubes de Dios” guiándonos de día y de noche, pero como Santuario santo, tenemos al Espíritu Santo de Dios viviendo en nosotros de manera individual y colectiva, Él siempre está dispuesto a iluminar nuestras mentes con la verdad de la Sagrada Escritura y a guiarnos durante todas las etapas de nuestro peregrinaje espiritual. 
    
PARA REFLEXIONAR
:
¿Por qué resulta tan fácil hacer poco caso y no buscar la asesoría de este maravilloso regalo que es la Palabra escrita de Dios?

REFLEXIÓN PERSONAL:
 ¿En qué lugar tienes a la Palabra de Dios en tu vida?
¿Con qué frecuencia consultas la Escritura antes de tomar una decisión?
¿Cuánto tiempo empleas cada día en leer la Escritura?
¿Has leído alguna vez la Biblia completa?
En unos días estaremos celebrando el inicio de un nuevo año, ¿qué compromiso de lectura de la Biblia vas a hacer?
¿Qué es lo que más te gusta de la Biblia?
¿Qué es lo que menos te gusta de la Biblia?

ESTUDIO DE ÉXODO (42)



ÉXODO 39:32-43 El tribunal de Cristo

PENSAMIENTO INICIAL:
           Como miembros del Tabernáculo viviente de Dios, nosotros todos debemos hacer nuestra parte para prepararnos para la inspección final por parte de Dios
Cuando llené la solicitud para obtener mi primer trabajo pago en una factoría en los Estados Unidos hace muchos años, entre otras cosas me preguntaron el número de la matrícula de mi auto. Yo entonces no tenía auto. Este era mi primer empleo pago, por lo que le dije a la entrevistadora que con mi primer sueldo trataría de comprar un auto. A lo que me respondió: Usted parece que no ha entendido, cuando tenga un auto, regrese que aquí tenemos trabajo para usted.
Regresé muy atribulado y la familia que me había “adoptado” y en cuyo taller de mecánica yo pasaba el día ayudando, me dijeron: Mira ese auto lleva allí mucho tiempo, vamos a llamar al dueño y le vamos a hacer una oferta. Si lo vende, consigues el dinero y lo compras. Nosotros lo arreglaremos y compraremos las piezas que necesita para comenzar a funcionar. Y así lo hicimos, conseguí el dinero prestado, y se inició la labor de recuperación en la que trabajamos sin descanso por muchos días, gracias a la generosidad de mi “familia adoptiva” que puso el tiempo y los recursos para adquirir las piezas y “resucitar” aquel cadáver: era un Pontiac modelo Sunbird del año 1979, con tantas millas caminadas que el odómetro no las podía contar. En su tiempo fue un impresionante auto deportivo con todos los extras, pero los años y las millas habían dejado su huella indeleble en él.
Ahora el asunto estaba en lograr que el auto pudiera pasar la inspección estatal para reinscribirlo a mi nombre. Y en eso concentré mis esfuerzos y lo concentraron mis hermanos de aquella amada familia que emplearon muchas horas de trabajo para lograr lo que parecía un imposible: Tener el auto listo para que pasara la inspección final, ¡y la pasó! 

PASAJE BÍBLICO: ÉXODO 39:32-43
Éxodo 39:32-43:
32 Así fue acabada toda la obra del tabernáculo, del tabernáculo de reunión; e hicieron los hijos de Israel como Jehová lo había mandado a Moisés; así lo hicieron. 33 Y trajeron el tabernáculo a Moisés, el tabernáculo y todos sus utensilios; sus corchetes, sus tablas, sus barras, sus columnas, sus basas; 34 la cubierta de pieles de carnero teñidas de rojo, la cubierta de pieles de tejones, el velo del frente; 35 el arca del testimonio y sus varas, el propiciatorio; 36 la mesa, todos sus vasos, el pan de la proposición; 37 el candelero puro, sus lamparillas, las lamparillas que debían mantenerse en orden, y todos sus utensilios, el aceite para el alumbrado; 38 el altar de oro, el aceite de la unción, el incienso aromático, la cortina para la entrada del tabernáculo; 39 el altar de bronce con su enrejado de bronce, sus varas y todos sus utensilios, la fuente y su base; 40 las cortinas del atrio, sus columnas y sus basas, la cortina para la entrada del atrio, sus cuerdas y sus estacas, y todos los utensilios del servicio del tabernáculo, del tabernáculo de reunión; 41 las vestiduras del servicio para ministrar en el santuario, las sagradas vestiduras para Aarón el sacerdote, y las vestiduras de sus hijos, para ministrar en el sacerdocio. 42 En conformidad a todas las cosas que Jehová había mandado a Moisés, así hicieron los hijos de Israel toda la obra. 43 Y vio Moisés toda la obra, y he aquí que la habían hecho como Jehová había mandado; y los bendijo.


 ANALIZANDO EL PASAJE BÍBLICO: Los escritores del Nuevo Testamento usaron distintas metáforas para describir a la iglesia del Señor Jesucristo. La analogía que surge directamente del Antiguo Testamento es el Santuario de Dios, que se refiere directamente al Tabernáculo que fue construido por los hijos de Israel en el desierto. Cuando Moisés realizó la inspección final, descubrió que los israelitas habían seguido meticulosamente las instrucciones de Dios y los bendijo por su obediencia.

El Nuevo Testamento esta lleno de instrucciones específicas para edificar a la iglesia, que es el santuario vivo de Dios. No hay un concepto que haya sido usado más que el que se refiere a lo que debemos de hacer unos por los otros. Pablo de manera muy bella resume estos conceptos usando la metáfora del cuerpo humano para destacar cómo tenemos que construir el templo vivo de Dios.
Dice el apóstol Pablo en Efesios 4:16: “…de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor”.   

En cierto momento, en un tiempo que ha sido determinado por Dios, el proceso de edificar el cuerpo de Cristo se completará. Entonces, todos estaremos de pie frente a Dios para someternos a la inspección final a la que el apóstol Pablo llamó la “beyma” que se traduce al español como el tribunal de Cristo; dice en Romanos 14: 10-12 10 Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. 11 Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios. 12 De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. Y en 2 Corintios 5:10: Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.
Entonces cada uno de nosotros será evaluado según lo que haya hecho. Según sus obras como creyente, porque lo que hacemos, revela lo que somos. No se trata de obras para obtener la salvación, pues esta se recibe por fe, por la gracia de Dios y no por algo que nosotros podamos hacer. Lee Efesios 2:8-10:
8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
Tristemente, algunos serán salvos, pero no recibirán alguna recompensa por su fidelidad, porque sus obras no pasarán la prueba de su fidelidad a Dios, lee lo que dice 1 Corintios 3:15 “Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque, así como por fuego”.
  
PARA REFLEXIONAR
:
¿Cuáles son algunas de las obras que debemos hacer para recibir nuestra recompensa en la inspección final?

REFLEXIÓN PERSONAL:
 ¿Si tuvieras que comparecer mañana ante el tribunal de Cristo, estás listo/ lista?
¿Hay algo en tu vida que debes arreglar antes de que llegue ese momento?
¿Cómo son tus relaciones con tus hermanos en la iglesia?
¿Estás enemistado con algún hermano?
¿Cómo es tu actitud en relación con el ministerio que realiza tu iglesia?
¿Decides tu participación en Las actividades especiales de tu iglesia de acuerdo con tu preferencia o de acuerdo con la necesidad que hay de tu ayuda?
¿En qué lugar de tu lista de prioridades está tu iglesia para ti?
¿Crees que Cristo está feliz con lo que haces?


martes, 4 de diciembre de 2018

ESTUDIO DE ÉXODO (41)


ÉXODO 35:30-35 Regalos del Espíritu Santo

PENSAMIENTO INICIAL:
           Como miembros de la familia espiritual de Dios debemos usar nuestro talento y habilidades para edificarnos mutuamente, para llegar a ser un santuario vivo

Yo no sé cuántas habilidades y el talento que tienes, pero es indudable que hay personas que tienen habilidades que nosotros no tenemos. En mi familia, mi hijo es el que lo resuelve todo. De profesión es ingeniero electrónico y trabaja en las Oficinas de Diseño de la Multinacional Electrolux, en la División de cocinas. Él es uno de los ingenieros que escriben los programas de computación que harán funcionar a las microcomputadoras que gobiernan a los equipos que usamos en la cocina, y además asegura que los programas hechos por otros ingenieros estén bien y funcionen de acuerdo con lo proyectado.

En su vida privada lo mismo pone un adorno de Navidad que cambia un bombillo, instala un sistema de sonido o trata de arreglar algo que se rompió. Cuando tenía 4 años hizo su debut desarmando un Radio Alemán de onda corta que mi padre había comprado y que yo lo convencí para que me lo “prestara”. Eran los primeros años de la Revolución en Cuba y un radio de ese tipo, era el equivalente a una nave espacial. El radio nunca más funcionó, pero mi hijo siguió y se ha destacado mucho en el arte de desarmar y armar arreglando cosas.

Yo tengo otras habilidades, pero no me meto en muchas cosas porque sé que voy a tener que terminar llamando a algún amigo o a mi hijo.

Uno de mis mejores amigos era editor, y por hacer, fabricó hasta un avión en el cual nunca logró que yo montara. Voló muchas millas en aquel “artefacto” hasta que finalmente un día se detuvo el motor regresando de New Mexico, teniendo que realizar un aterrizaje de emergencia en medio de un campo de maíz, sin resultar lesionado. Hoy día se dedica a criar abejas, hace las cajas para las mismas, y arregla cosas para los amigos inútiles como yo. Y eso no es bueno ni malo, es que Dios nos da diferentes habilidades a los seres humanos.

Frecuentemente, tanto en el caso de mi hijo, como en el de mi amigo, las habilidades se mezclan con la pasión, de manera que lo que se hace se disfruta, de manera que no se hace como una carga u obligación.

PASAJE BÍBLICO: ÉXODO 35:30-35
Éxodo 35:30-35:
30 Y dijo Moisés a los hijos de Israel: Mirad, Jehová ha nombrado a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá; 31 y lo ha llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, en ciencia y en todo arte, 32 para proyectar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, 33 y en la talla de piedras de engaste, y en obra de madera, para trabajar en toda labor ingeniosa. 34 Y ha puesto en su corazón el que pueda enseñar, así él como Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan; 35 y los ha llenado de sabiduría de corazón, para que hagan toda obra de arte y de invención, y de bordado en azul, en púrpura, en carmesí, en lino fino y en telar, para que hagan toda labor, e inventen todo diseño.

 ANALIZANDO EL PASAJE BÍBLICO: Cuando Dios dio a conocer Su plan para el Tabernáculo, también dio a conocer otro plan: algunas habilidades especiales dadas a ciertos individuos para que pudieran construir ese santuario. A algunos el espíritu Santo les dio conocimientos y habilidades (ver el versículo 31) y a otros les dio la habilidad de poder compartir claramente esos conocimientos con otros (versículo 34). Por muchos años yo he leído y estudiado la Biblia, y lo que más me llama la atención es que siempre me sorprenden algunas cosas que he leído, posiblemente cientos de veces. Este pasaje es uno de esos que siempre me sorprenden. La creatividad de Dios y la manera en la que Él arregla las cosas para que puedan realizarse, siempre me admira.

De la misma manera, cuando Dios inició la iglesia con un santuario compuesto por personas, Él dotó, mediante el Espíritu Santo, a algunas de esas personas con dones para edificarla. Siempre me ha llamado la atención la manera en la cual el apóstol Pablo que es quien habla más ampliamente de los dones espirituales, explica este hecho. Dice Pablo en 1 de Corintios 12:28 “Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente, apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros…”

Jesucristo comenzó este proceso con los doce apóstoles, de la misma manera en la que Dios comenzó a edificar el Tabernáculo con Moisés. Antes de regresar al cielo, Jesús les prometió a los apóstoles que Él enviaría al Espíritu Santo para continuar la obra que Él había iniciado con ellos: Juan 14:25-26 “25 Os he dicho estas cosas estando con vosotros. 26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”. 

Y Juan 16:12-13: 12 Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. 13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.
Podemos ver cómo se desarrolló este plan en el nacimiento de la iglesia en el Día de Pentecostés. El Espíritu Santo descendió sobre los apóstoles, dándoles no solo los conocimientos que ellos no tenían y dándoles que hablaran en otros idiomas que ellos no habían aprendido, dándoles la habilidad para que les comunicaran esos conocimientos a judíos de diferentes regiones en el Imperio Romano. Lee Hechos 2:1-8: “1 Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. 2 Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; 3 y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. 4 Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. 5 Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo.
6 Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. 7 Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? 8 ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido?”

Este no es el propósito de este estudio, pero no puedo pasar por alto señalar que las lenguas que se hablaron en Pentecostés eran idiomas, no balbuceos incoherentes, de manera que los apóstoles hablaban y eran entendidos por todos los presentes.

Si tienes interés en saber más del llamado “Don de lenguas” te recomiendo que leas el libro de John MacArthur titulado “Fuego extraño” que está disponible en Amazon y en muchas otras librerías.
Así que, de la misma manera que Dios mediante el Espíritu Santo les dio habilidades a Bezaleel y a Aholiab para que pudieran edificar el Tabernáculo en la Tierra, y la habilidad de enseñar a otros para que pudieran hacer lo mismo que ellos hacían, en el Nuevo Testamento Dios les dio habilidades a los apóstoles y a otros mediante Su Espíritu Santo para edificar un santuario vivo, un cuerpo de creyentes que se pudieran ministrar mutuamente. Pablo describe este plan, explicando que Dios les dio dones a algunos para que pudieran capacitarlos a todos para el ministerio.

Lee Efesios 4:11-13 y 16: “11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; […] 16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor”.
  
PARA REFLEXIONAR
:
¿De qué manera el énfasis que hace Pablo en el amor ayuda a los creyentes verdaderos a evitar la confusión relativa a los Dones Espirituales en nuestros días?  

REFLEXIÓN PERSONAL:
 ¿Conoces cuáles son tus dones espirituales?
¿En alguna ocasión has realizado un Inventario de dones espirituales?
¿Qué dones espirituales te atraen más?
¿Hay algún don que no tienes y quisieras tener?
¿Cuáles son tus habilidades?
¿Cómo usas tus dones espirituales y tus habilidades en tu iglesia local?
¿Cómo pudieras ayudar a otros en tu congregación para que usaran mejor los dones y habilidades que Dios les ha dado?
¿Para qué crees que Dios nos da los dones espirituales y las habilidades?
¿Consideras que hay algunos dones que son más importantes que otros?


martes, 27 de noviembre de 2018

ESTUDIO DE ÉXODO (40)


ÉXODO 35:4-29 GRACIA Y GENEROSIDAD


PENSAMIENTO INICIAL:
           A medida que entendemos y sentimos la Gracia de Dios, debemos de motivarnos a ser generosos con nuestras posesiones materiales, para edificar Su reino eterno.

Después de haber sido juzgados severamente por el incidente del becerro de oro, los hijos de Israel experimentaron un tiempo de arrepentimiento y pesar. Ellos respondieron al mensaje que Dios les daba mediante Moisés. Este nuevo tipo de relación con Dios, también los hizo tan generosos, que trajeron más de lo que se necesitaba para construir el Tabernáculo.

Yo nunca he sido parte, o he conocido de alguna iglesia moderna en la que el pastor haya tenido que decirles a los miembros que, por favor, dejen de contribuir por un tiempo pues no hay qué hacer con tanto dinero. Yo tengo el privilegio de ser parte de una iglesia muy fuerte económicamente que es generosa con los que tienen necesidades. Y en verdad, hay tantas necesidades que nunca es suficiente lo que se puede colectar. Con mucha tristeza vemos que hay personas que dan abundantemente, que otras dan regularmente y muchas que dan muy poco o no dan nada.

Estos últimos son el tipo de personas a las que todo les parece poco. Siempre quieren más y quieren lo que no tienen o lo que otros poseen. Son insaciables. Son una especie de barril sin fondo. Viven anhelando tener lo que no tienen, y a lo mejor ni siquiera necesitan, en lugar de regocijarse y disfrutar de lo que ya tienen que de seguro es más de lo que tenían antes. Este tipo de personas tienen que tener un encuentro transformador con Dios para entender que, en esta Tierra, solo somos mayordomos, simple administradores ya que nada en verdad nos pertenece. Ese era el sentir que habían adquirido los hijos del pueblo de Israel.

El apóstol Pablo en 2 Corintios 9:6-8 escribió: 6 Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. 7Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. 8 Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra”.

PASAJE BÍBLICO: ÉXODO 35:4- 29

Éxodo 35:4 – 29: 4 Y habló Moisés a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: Esto es lo que Jehová ha mandado: 5 Tomad de entre vosotros ofrenda para Jehová; todo generoso de corazón la traerá a Jehová; oro, plata, bronce, 6 azul, púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabras, 7 pieles de carneros teñidas de rojo, pieles de tejones, madera de acacia, 8 aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la unción y para el incienso aromático, 9 y piedras de ónice y piedras de engaste para el efod y para el pectoral. 10 Todo sabio de corazón de entre vosotros vendrá y hará todas las cosas que Jehová ha mandado: 11 el tabernáculo, su tienda, su cubierta, sus corchetes, sus tablas, sus barras, sus columnas y sus basas; 12 el arca y sus varas, el propiciatorio, el velo de la tienda; 13 la mesa y sus varas, y todos sus utensilios, y el pan de la proposición; 14 el candelero del alumbrado y sus utensilios, sus lámparas, y el aceite para el alumbrado; 15 el altar del incienso y sus varas, el aceite de la unción, el incienso aromático, la cortina de la puerta para la entrada del tabernáculo; 16 el altar del holocausto, su enrejado de bronce y sus varas, y todos sus utensilios, y la fuente con su base; 17 las cortinas del atrio, sus columnas y sus basas, la cortina de la puerta del atrio; 18 las estacas del tabernáculo, y las estacas del atrio y sus cuerdas; 19 las vestiduras del servicio para ministrar en el santuario, las sagradas vestiduras de Aarón el sacerdote, y las vestiduras de sus hijos para servir en el sacerdocio. 20Y salió toda la congregación de los hijos de Israel de delante de Moisés. 21Y vino todo varón a quien su corazón estimuló, y todo aquel a quien su espíritu le dio voluntad, con ofrenda a Jehová para la obra del tabernáculo de reunión y para toda su obra, y para las sagradas vestiduras. 22Vinieron así hombres como mujeres, todos los voluntarios de corazón, y trajeron cadenas y zarcillos, anillos y brazaletes y toda clase de joyas de oro; y todos presentaban ofrenda de oro a Jehová. 23Todo hombre que tenía azul, púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabras, pieles de carneros teñidas de rojo, o pieles de tejones, lo traía. 24Todo el que ofrecía ofrenda de plata o de bronce traía a Jehová la ofrenda; y todo el que tenía madera de acacia la traía para toda la obra del servicio. 25Además todas las mujeres sabias de corazón hilaban con sus manos, y traían lo que habían hilado: azul, púrpura, carmesí o lino fino. 26Y todas las mujeres cuyo corazón las impulsó en sabiduría hilaron pelo de cabra. 27Los príncipes trajeron piedras de ónice, y las piedras de los engastes para el efod y el pectoral, 28 y las especias aromáticas, y el aceite para el alumbrado, y para el aceite de la unción, y para el incienso aromático. 29De los hijos de Israel, así hombres como mujeres, todos los que tuvieron corazón voluntario para traer para toda la obra, que Jehová había mandado por medio de Moisés que hiciesen, trajeron ofrenda voluntaria a Jehová.

 ANALIZANDO EL PASAJE BÍBLICO:

Moisés desafió a la congregación del pueblo de Israel a contribuir con todos los materiales que se necesitaban para la construcción del Tabernáculo de Reunión que Dios había diseñado y prometido que sería Su morada terrenal.

El rasgo distintivo de la apelación que Moisés hizo a la congregación es que debía ser completamente voluntaria. Todos los materiales necesarios para el Tabernáculo debían ser donados por los corazones generosos de los hijos de Israel. En el momento de su partida de Egipto, los súbditos del Faraón se encontraban casi en un estado de pánico debido a la muerte repentina de todos los primogénitos que había alcanzado a todas las familias de Egipto, incluyendo a los primogénitos de sus rebaños y manadas, sus cultivos y sus campos. 

Por lo tanto, los egipcios estaban ansiosos por cargar a los israelitas con todas las telas, metales y piedras preciosas que pudieran necesitar. No podemos estar seguros de sí hubo quienes acumularon algunos de estos artículos durante los años que permanecieron en Egipto. Pero, en cualquier caso, los israelitas estaban siendo retados a contribuir generosamente de lo que tenían para edificar el Tabernáculo de acuerdo con el plan perfecto de Dios. Ellos tuvieron el privilegio de dar al Señor con un corazón dispuesto, en lugar de hacerlo bajo la presión. Por esta razón, el santuario se convertiría en un producto de su generosidad y devoción espontáneas.

Este hermoso santuario iba a ser el producto de una labor comunitaria, incluyendo a los hábiles artesanos que habían aprendido su oficio mientras servían a los grandes artistas de Egipto, que superaban con creces a los especialistas en las artes en el antiguo Cercano Oriente. 

¿Qué mayor honor podría haber que jugar un papel en la edificación de este hermoso Tabernáculo y de todos sus accesorios y darse cuenta de que cada uno de ellos había jugado un papel importante para ejecutarlo a la perfección? 

Se requeriría “un comité de construcción” muy grande para realizar esta monumental tarea, y cada especialista que se había capacitado en Egipto, se sentiría muy privilegiado de haber podido participar en esta empresa. Algunos preparaban los revestimientos para colocarlos sobre el techo de la gran carpa, mientras que otros preparaban los cierres, los marcos y los soportes de metales pesados. 

Las hermosas y costosas vestimentas del Sumo Sacerdote y de sus hijos debían corresponder con la habilidad de aquellos que habían aprendido estas técnicas de tejido y bordado durante su estancia en Egipto.
Todos los que tuvieron el privilegio de participar en amueblar y edificar este hermoso santuario, de acuerdo con todas las instrucciones que Dios le había dado a Moisés durante esos cuarenta días, cuando hablaron sobre las cosas necesarias para este centro de adoración, sintieron mucha alegría. Este Tabernáculo fue muy importante para la vida espiritual de la multitud del pueblo de Israel. 

Aquí debemos tomar nota del énfasis en el alegre entusiasmo de todos los voluntarios, quienes consideraron que era un gran privilegio participar en este proyecto emocionante. Incluso en nuestros días, una congregación de una iglesia local entusiasta y motivada hará un gran impacto en toda la comunidad. 
No sabemos cuánto tiempo le llevó organizar a sus “comités” y realizar sus tareas, pero el texto bíblico sugiere que aquellos que contribuyeron con sus joyas y metales preciosos más costosos lo hicieron sintiendo que tenían un gran privilegio y no una obligación que tenían que cumplir por necesidad y sin entusiasmo. Cualquier cosa que pudieran aportar para la edificación del Tabernáculo, sin importar lo costoso que pudiera ser, les hizo sentirse muy privilegiados de poder contribuir y ser parte de aquella obra monumental e histórica.

 
PARA REFLEXIONAR
:
¿Por qué hay tantos cristianos que fallan al no dar generosamente para la obra de Dios?  

REFLEXIÓN PERSONAL:
 ¿Contribuyes regularmente al mantenimiento y la expansión de la Obra de Dios mediante tu iglesia local?

Si no lo haces, ¿cuál es el motivo para no hacerlo?

Si contribuyes regularmente, ¿cuánto das? ¿Das el diezmo? ¿Das más del diezmo? ¿Das menos del diezmo?

¿Piensas que si contribuyes no te va a alcanzar para cubrir tus necesidades?

Cuándo ves a alguien necesitado, ¿piensas que tu iglesia debería ayudarlo? En ese caso, ¿de dónde piensas que tu iglesia saca el dinero para hacer esas cosas?

¿De dónde crees que tu iglesia obtiene el dinero para poder hacer todo lo que hace?

¿De dónde crees que sale el dinero para que tu iglesia pueda hacer aquellas cosas que disfrutas en ella?

¿Crees que lo que tienen mucho deben dar más que tú que no tienes tanto?

¿Observas que al pueblo de Dios no se le pedía que contribuyera con una cantidad sino con un porciento?

De esa manera se es justo. El 10 por ciento (Diezmo) significa lo mismo para el que tiene mucho que para el que tiene poco. ¿Contribuyes regularmente con tu diezmo para el sostenimiento y la expansión de tu iglesia?

Y no es solo de tu dinero, es de todo, ¿qué parte de tu tiempo le dedicas a Dios?


martes, 13 de noviembre de 2018

ESTUDIO DE ÉXODO (39)


ÉXODO 34:28-35 REFLEJANDO LA GLORIA DE DIOS


PENSAMIENTO INICIAL:
          
Dios desea que podamos reflejar cada vez más Su gloria y santidad a este mundo que está observando

En la Primera Iglesia Bautista de Santa Clara en Cuba, a donde asistía antes de nacer, cada año se celebraba la Semana de la Juventud. En esa semana los jóvenes asumíamos responsabilidades que normalmente realizaban los diáconos y el pastor. Esto incluía colectar los diezmos y ofrendas, dirigir la música congregacional, cantar en el coro, servir como secretario de la Escuela Dominical, atender el servicio de las misiones, y otras muchas actividades más.

Un año la iglesia me eligió para que ese año yo fungiera como Pastor Juvenil, yo tendría entonces 14 o 15 años. La responsabilidad me agarró por sorpresa y cuando me enteré de que tendría que predicar el domingo en la noche, que era el Culto de Adoración más grande que celebraba nuestra iglesia en la semana, estuve a punto se sufrir un infarto. Yo nunca había predicado, ni se me había ocurrido pensar que pudiera hacerlo.

Traté de convencer al pastor de que aquella era una mala idea, pero no pude hacer válidos mis argumentos. Quise enfermarme o tener algún impedimento para esquivar la responsabilidad, pero no pude lograr algo al respecto.

Entonces mi padre dedicó un buen tiempo para darme un entrenamiento rápido y enseñarme a estudiar un pasaje de la Biblia con profundidad y escribir un sermón sobre el mismo. Recuerdo perfectamente que finalmente escogí predicar sobre 1 Timoteo 4:12. Después de mil peripecias logré terminar de escribir el bosquejo y someterlo a la revisión de mi padre, que aunque muy generoso, me llenó de notas y observaciones las cuartillas que yo había escrito. Todavía no se habían inventado las computadoras y yo no sabía escribir en máquina de escribir. Al fin llegó la temida noche que a pesar de mi intenso tiempo de oración y preparación seguía atemorizándome haciéndome temblar las rodillas y sudar las manos.

Al terminar el mensaje salí hasta la puerta a saludar a los presentes según salían igual que hacia el pastor cada semana, ya que yo era el “Pastor Juvenil” ese domingo. La mayoría de la gente luego de saludarme iban a saludar a mi padre y decirle “de tal palo, tal astilla”. Lo que equivalía a decir que me parecía a él predicando. 


PASAJE BÍBLICO: ÉXODO 34:28- 35
Éxodo 34:28 – 35
28 Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos. 29 Y aconteció que descendiendo Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, al descender del monte, no sabía Moisés que la piel de su rostro resplandecía, después que hubo hablado con Dios. 30 Y Aarón y todos los hijos de Israel miraron a Moisés, y he aquí la piel de su rostro era resplandeciente; y tuvieron miedo de acercarse a él.
 31 Entonces Moisés los llamó; y Aarón y todos los príncipes de la congregación volvieron a él, y Moisés les habló. 32 Después se acercaron todos los hijos de Israel, a los cuales mandó todo lo que Jehová le había dicho en el monte Sinaí. 33 Y cuando acabó Moisés de hablar con ellos, puso un velo sobre su rostro.
34 Cuando venía Moisés delante de Jehová para hablar con él, se quitaba el velo hasta que salía; y saliendo, decía a los hijos de Israel lo que le era mandado.35 Y al mirar los hijos de Israel el rostro de Moisés, veían que la piel de su rostro era resplandeciente; y volvía Moisés a poner el velo sobre su rostro, hasta que entraba a hablar con Dios.

 ANALIZANDO EL PASAJE BÍBLICO:
Durante los segundos 40 días y cuarenta noches, Moisés se concentró en quien es Dios. Cuando Moisés bajó del monte, su rostro venía reflejando la gloria de Dios y los hijos de Israel se espantaron. Moisés usó esa oportunidad y esa manifestación sobrenatural para comunicarse con el pueblo de Israel. Moisés estaba en un punto en el que cuando él entraba ante la presencia de Dios, la gloria de Él inundaba su alma de tal modo que se reflejaba en su rostro. Entonces él salía a hablar con el pueblo, sabiendo que ellos sabían que Dios estaba hablando con ellos por medio de él.

Pablo se refirió a la segunda experiencia de Moisés de permanecer cuarenta días y cuarenta noches en el Monte Sinaí en su epístola a los Corintios diciendo: “Siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón. Pablo estaba enseñando que el cuerpo de creyentes [la Iglesia] en el Nuevo Testamento, tenía que reflejar la gloria de Dios, de la misma manera que Moisés reflejaba la gloria de Dios cuando recibió los Diez Mandamientos.

En 2 Corintios 3:7-9;11 el apóstol Pablo contrasta el Antiguo Pacto y el Nuevo Pacto y concluye esta maravillosa sección de la Escritura con un verdadero reto para todos los cristianos. Dice Pablo en 2Corintios 3:18: “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”.

Pero nosotros, como comunidad de creyentes en Jesucristo nosotros nunca debemos cubrir nuestros rostros con un velo como hizo Moisés. La luz de Jesucristo tiene que brillar en nuestras vidas, en todo momento y todos los días. Su gloria NUNCA debe desvanecerse. A medida que desarrollemos más nuestra relación con Cristo, debemos reflejar más quien es Cristo. A medida que estudiemos más la Escritura, tenemos que reflejar más Su imagen. Y en la misma medida en que permitamos que la Palabra de Dios y el Espíritu de Dios cambien nuestras vidas, seremos transformados para llegar a ser los hombres y mujeres que Dios quiere que seamos, sirviendo como testigos suyos a un mundo perdido que nos está observando.
  
PARA REFLEXIONAR
:
Cuando piensas en tu iglesia local, ¿cómo pudieran ser más efectivos para reflejar la Gloria de Dios?  

REFLEXIÓN PERSONAL:
 ¿Qué se necesita para reflejar la gloria de Dios?
¿Crees que alguna vez has reflejado la gloria de Dios?
Pensando en tu respuesta anterior, ¿cómo fue esa experiencia?
¿Qué sientes al pensar que la idea que muchas personas tendrán de Dios es lo que vean en ti?
¿Qué pudieras hacer para mejorar la gloria de Dios que reflejas?
¿Cómo refleja tu iglesia la gloria de Dios?
¿Qué pudieras hacer como miembro de la iglesia para mejorar la imagen de Dios que la misma proyecta?


martes, 6 de noviembre de 2018

ESTUDIO DE ÉXODO (38)


ÉXODO 33:1-23 UNA ORACIÓN DE INTERCESIÓN

PENSAMIENTO INICIAL:
        
Gracias a la intercesión de nuestro Señor Jesucristo, podemos acercarnos a Dios en cualquier momento y en cualquier lugar para presentarle nuestras preocupaciones y problemas.

En mi vida, muchas veces he tenido que lidiar con personas realmente difíciles. Recuerdo en particular a una señora que nos limpiaba la casa. Ella generalmente venía con alguna de sus hijas y en algunas ocasiones hasta con los nietos. Queriendo ser amables, le “sugeríamos” que no debía hacer eso, pues no nos agradaba y además no le permitía concentrarse en el trabajo por el que le pagábamos. Esto sin contar que no soltaba el teléfono ni paraba de hablar. Pero, hay que ejercitar la paciencia, ¿no crees?

A la desagradable cadena de incidencias se sumó la rotura de equipos y partes de la casa, como las llaves (grifos) de dos de los baños de la casa, un horno pequeño, una máquina “panini”, la llave del fregadero, una cafetera profesional, ah y falta lo mejor: Todas las parrillas y las piezas plásticas del interior del refrigerador así como daños en el horno de microondas.

No, yo no soy nada paciente, pero nos daba pena, hasta que ya un día no pude más y estallé y le dije a mi esposa: ¡Hasta hoy! Se acabó, esas personas no pueden seguir destruyendo la casa. No estoy exagerando. Tuve que cambiar todos los equipos electrodomésticos de la casa. Y se podrá imaginar que yo estaba muy “furioso”.

Sin embargo, en realidad eso no era gran cosa. Eran equipos que se podían reemplazar. Claro que era un gasto innecesario, pero eso no era el fin del mundo. Ahora imagina como estaría Dios con la rebelión constante del pueblo de Israel. Piensa que todo tiene un límite. He tratado muchas veces de imaginarme a Dios cuando le dijo a Moisés: “Anda, sube de aquí, tú y el pueblo que sacaste de la tierra de Egipto”. Me he tratado de explicar por qué en esta ocasión Dios no se refirió a Israel como “Mi pueblo” o “los hijos de Israel” como generalmente hacía. ¿Sería acaso que Dios estaba tratado de establecer una distancia con el pueblo de Israel? Dios le expresó la razón a Moisés cuando le dijo refiriéndose a los rebeldes: “Porque eres pueblo de dura cerviz”. En hebreo la expresión que se usa transliterada y de donde se traduce “dura cerviz” es: «ʿōreph» que literalmente quiere decir: “Cabeza dura”. O sea, que no hace caso. Como los niños “desobedientes”. Pero todo tiene un límite, y de eso justamente se trata. Y lo más sorprendente de este pasaje es la respuesta y lo que hace Moisés a favor de ese pueblo rebelde y cabeciduro.

PASAJE BÍBLICO: ÉXODO 33:1-23

Éxodo
33:1-23
1 Jehová dijo a Moisés: Anda, sube de aquí, tú y el pueblo que sacaste de la tierra de Egipto, a la tierra de la cual juré a Abraham, Isaac y Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré; 2 y yo enviaré delante de ti el ángel, y echaré fuera al cananeo y al amorreo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo 3 (a la tierra que fluye leche y miel); pero yo no subiré en medio de ti, porque eres pueblo de dura cerviz, no sea que te consuma en el camino. 4 Y oyendo el pueblo esta mala noticia, vistieron luto, y ninguno se puso sus atavíos. 5 Porque Jehová había dicho a Moisés: Di a los hijos de Israel: Vosotros sois pueblo de dura cerviz; en un momento subiré en medio de ti, y te consumiré. Quítate, pues, ahora tus atavíos, para que yo sepa lo que te he de hacer. 6 Entonces los hijos de Israel se despojaron de sus atavíos desde el monte Horeb. 7 Y Moisés tomó el tabernáculo, y lo levantó lejos, fuera del campamento, y lo llamó el Tabernáculo de Reunión. Y cualquiera que buscaba a Jehová, salía al tabernáculo de reunión que estaba fuera del campamento. 8 Y sucedía que cuando salía Moisés al tabernáculo, todo el pueblo se levantaba, y cada cual estaba en pie a la puerta de su tienda, y miraban en pos de Moisés, hasta que él entraba en el tabernáculo. 9 Cuando Moisés entraba en el tabernáculo, la columna de nube descendía y se ponía a la puerta del tabernáculo, y Jehová hablaba con Moisés. 10 Y viendo todo el pueblo la columna de nube que estaba a la puerta del tabernáculo, se levantaba cada uno a la puerta de su tienda y adoraba. 11 Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero. Y él volvía al campamento; pero el joven Josué hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo. 12 Y dijo Moisés a Jehová: Mira, tú me dices a mí: Saca este pueblo; y tú no me has declarado a quién enviarás conmigo. Sin embargo, tú dices: Yo te he conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en mis ojos. 13 Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo. 14 Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso. 15 Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí. 16 ¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra? 17 Y Jehová dijo a Moisés: También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre. 18 El entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria. 19 Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente. 20 Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá. 21 Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña; 22 y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. 23 Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro.

ANALIZANDO EL PASAJE BÍBLICO:
Gracias a las oraciones de Moisés a favor del pueblo de Israel, el Señor decidió no destruir por completo a los cabeciduros rebeldes. No obstante, Él le dijo a Moisés que iba a retirar Su presencia y que no iría con los hijos de Israel según seguían su peregrinar hasta la tierra prometida. Pero a pesar de eso, Moisés siguió intercediendo ante Dios en favor del pueblo de Israel, y una vez más, Dios escuchó a Su siervo Moisés.

Muchas veces me pongo a pensar en por qué no apreciamos más la manera en la que Dios está accesible a cada uno de nosotros los que hemos recibido a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador personal.
En el libro de Hebreos 4:14, 16 leemos: 14 Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión[...]16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”.

Gracias al sacrificio perfecto de Jesucristo nosotros podemos acudir ante la presencia de Dios a cualquier hora y de manera sincera y honesta expresar nuestras preocupaciones y temores, de la misma manera que lo hizo Moisés.

No necesitamos ir a algún lugar especial, aunque se nos manda que nos reunamos con otros creyentes de manera regular y sistemática (Hebreos 10:24-25). No tenemos que usar algún tipo de ropa especial ni tenemos que usar algún modelo especial ni palabras aprendidas de memoria. No tenemos que practicar ningún tipo de ritual para “purificarnos”, no necesitamos a un sacerdote que interceda por nosotros, ya que cada uno de nosotros es un sacerdote que tiene acceso directo a Dios mediante Jesucristo que es nuestro Señor y Salvador.

Para Dios, el estilo de comunicación que usemos carece de importancia. Nunca olvides que nada que puedas hacer, va a impresionar a Dios. ¡No es por lo que tú eres, sino por lo que Él es! Dios entiende las frases simples y la complejas. Las palabras elocuentes y las simples. Y aunque no sabemos qué pedir, el Espíritu Santo intercede por nosotros con gemidos indecibles (Romanos 8:26).

Hay algunos aspectos que quiero subrayar por la importancia que tienen. Presta mucha atención: Fíjate que Dios le aseguró a Moisés y a Su pueblo que el éxodo sería completamente exitoso, y que se darían cuenta del cumplimiento exacto de la promesa que Él le había hecho a Abraham unos 600 años antes. 

Ellos estaban destinados a superar a los ejércitos y a las fortalezas de las seis naciones hostiles que ocupaban, en ese momento, el área que había sido prometida a las doce tribus: cananeos, amorreos, hititas, pericitas, heivitas y jebuseos. No solo se les daría la victoria sobre todos esos adversarios poderosos y arraigados en esas tierras, sino que entrarían a Canaán en un momento de mucha precipitación y condiciones florecientes para el ganado y los cultivos. 

La tierra se describe como "una tierra que fluye leche y miel", es decir, que goza de condiciones ideales para la agricultura, la viticultura y la producción de árboles frutales. En vista de algunas de las severas sequías que habían afligido a Canaán en los días de Abraham y Jacob, esta seguridad de Dios fue verdaderamente alentadora y resultaba especialmente atractiva para una multitud errante que apenas se abría paso por el árido desierto con raciones mínimas diarias para su subsistencia.

 Pero el impacto de las buenas noticias se vio atenuado por el justificado reproche que acompañó a esa brillante promesa. Eran, dijo Dios, un pueblo obstinado y cabeciduro, que se había acercado peligrosamente a la extinción debido a su infidelidad a Dios durante el episodio de apostasía al presentar su adoración a un becerro de oro fundido hecho por Aarón.

En respuesta a esta amarga reprimenda, la multitud entró en un período de duelo y abstención, marcada por la eliminación de todos sus ornamentos y decoraciones habituales. Sabían muy bien que no tenían excusas, y no tenían ningún argumento para defenderse o mitigar su culpa. De manera solo podían considerarse afortunados de que el Señor no los hubiera destruido o abandonado por completo. Sin embargo, (Lee Números 14) su actitud hacia Dios no llegó a ser lo que debió ser ni confiaron en el Señor del pacto.
Ahora que se había producido una brecha vergonzosa entre Moisés y su pueblo, parecía que ya no era apropiado que él residiera con ellos como lo había hecho antes. Y ciertamente no era apropiado para la “Morada del Señor” (la forma más antigua del Tabernáculo que fue erigido más tarde) para ser colocada en medio de la congregación de Israel. Por lo tanto, Moisés retiró su propia tienda a cierta distancia del campamento. 

Con esta disyuntiva se estableció una distancia significativa entre Moisés (y también probablemente Josué, ya que él no estuvo involucrado en la adoración del becerro de oro) y el campamento del pueblo de Israel. 
Sin embargo, las personas se levantaban humildemente cada vez que Moisés salía del campamento para entrar en su tienda. Y aquellos que tenían una necesidad especial y querían consultar al Señor consultaban con su piadoso líder. Pero aparte de eso, solo Josué que ahora tenía cuarenta años de edad, compartió la tienda de Moisés con él y le sirvió como compañero y asistente personal. De esta manera, el futuro sucesor de Moisés fue discipulado personalmente por Moisés y preparado para la gran tarea de la conquista de la tierra prometida después de la muerte de Moisés.

PARA REFLEXIONAR:
¿Por qué muchos cristianos creen que necesitamos de un sacerdote humano o un ministro para que nos represente para acudir delante de Dios? 
  
REFLEXIÓN PERSONAL:
 ¿Cuál es tu condición real delante de Dios?
¿Te sientes apto para entrar ante la presencia de Dios? ¿Crees que tu relación con Jesucristo te permite entrar ante el Trono de la Gracia de Dios?
¿Pudiera todavía existir algo en tu vida que constituya un ídolo al cual adoras aun inconscientemente?
¿Qué pudieras hacer para rendir a Cristo aquellas áreas de tu vida que debes entregar a Él?
¿Acostumbras a meditar y pedir perdón por tus pecados mencionándoselos a Dios?
¿Con cuánta frecuencia te detienes a analizar tu vida y tu andar con Cristo?
¿Pudieras estar en el bando de los cabeciduros o en el de los obedientes a Dios?
¿Qué pudieras aprender de este pasaje que hemos estudiado hoy?
¿Cómo pudieras aplicar esa enseñanza a tu vida?