martes, 14 de agosto de 2018

ESTUDIO DE ÉXODO (26)


Éxodo 19:7-20:17 UN NUEVO MANDAMIENTO


Seguramente, tanto usted como yo hemos cambiado de empleo en los últimos 25 años, (uso 25 años pues antes el aspecto al que me voy a referir se pasaba por alto en muchos lugares), debe recordar cuando le dieron la descripción del cargo que comenzaría a desempeñar. Esa es una buena práctica que asegura buenos resultados y una mayor eficiencia. Esta es una buena costumbre que muchas iglesias hemos adoptado, desarrollando la descripción del cargo de cada una de las posiciones de los miembros del personal de la iglesia, así como de las posiciones claves de liderazgo profesional y voluntario.
Hoy esto parece algo elemental, pues es casi imposible asumir una función si usted no sabe lo que tiene que hacer ni alguien se lo explica. Es muy difícil poder adivinar lo que se supone que uno debe hacer si previamente no se nos dice y en muchas ocasiones se nos instruye al respecto.
El pasaje que estudiaremos esta semana presenta una situación muy similar a esto que he estado diciendo. La semana pasada vimos “la creación del cargo”. Recuerda que Dios le ordenó a Moisés que dijera al pueblo de Israel que si cumplían ciertas condiciones los israelitas ellos serían: “…un reino de sacerdotes, y gente santa”. [Para mas detalles lea nuevamente el Estudio de Éxodo (25)].
En esta semana veremos la descripción del cargo para esta importante labor de ser: “gente santa” y “sacerdotes”. Y nada más y nada menos que hecha por el Dios Altísimo.

PENSAMIENTO INICIAL:
          
Como creyentes tenemos que amarnos unos a los otros, así como Él nos ha amado a nosotros 

PASAJE BÍBLICO Éxodo 19:7-20:17

Éxodo 19:7-25 (RV)
7 Entonces vino Moisés, y llamó a los ancianos del pueblo, y expuso en presencia de ellos todas estas palabras que Jehová le había mandado. 8 Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que Jehová ha dicho, haremos. Y Moisés refirió a Jehová las palabras del pueblo. 9 Entonces Jehová dijo a Moisés: He aquí, yo vengo a ti en una nube espesa, para que el pueblo oiga mientras yo hablo contigo, y también para que te crean para siempre. Y Moisés refirió las palabras del pueblo a Jehová. 10 Y Jehová dijo a Moisés: Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mañana; y laven sus vestidos, 11 y estén preparados para el día tercero, porque al tercer día Jehová descenderá a ojos de todo el pueblo sobre el monte de Sinaí. 12 Y señalarás término al pueblo en derredor, diciendo: Guardaos, no subáis al monte, ni toquéis sus límites; cualquiera que tocare el monte, de seguro morirá. 13 No lo tocará mano, porque será apedreado o asaeteado; sea animal o sea hombre, no vivirá. Cuando suene largamente la bocina, subirán al monte. 14 Y descendió Moisés del monte al pueblo, y santificó al pueblo; y lavaron sus vestidos. 15 Y dijo al pueblo: Estad preparados para el tercer día; no toquéis mujer. 16 Aconteció que, al tercer día, cuando vino la mañana, vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento. 17 Y Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Dios; y se detuvieron al pie del monte. 18 Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera. 19 El sonido de la bocina iba aumentando en extremo; Moisés hablaba, y Dios le respondía con voz tronante. 20 Y descendió Jehová sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre del monte; y llamó Jehová a Moisés a la cumbre del monte, y Moisés subió. 21 Y Jehová dijo a Moisés: Desciende, ordena al pueblo que no traspase los límites para ver a Jehová, porque caerá multitud de ellos. 22 Y también que se santifiquen los sacerdotes que se acercan a Jehová, para que Jehová no haga en ellos estrago. 23 Moisés dijo a Jehová: El pueblo no podrá subir al monte Sinaí, porque tú nos has mandado diciendo: Señala límites al monte, y santifícalo. 24 Y Jehová le dijo: Ve, desciende, y subirás tú, y Aarón contigo; mas los sacerdotes y el pueblo no traspasen el límite para subir a Jehová, no sea que haga en ellos estrago. 25 Entonces Moisés descendió y se lo dijo al pueblo.
 
Éxodo 20:1-18 (RV)
1 Y habló Dios todas estas palabras, diciendo:  2 Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. 3 No tendrás dioses ajenos delante de mí. 4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, 6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. 7 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano. 8 Acuérdate del día de reposo para santificarlo. 9 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 10 más el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.
11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó. 12 Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da. 13 No matarás. 14 No cometerás adulterio. 15 No hurtarás. 16 No hablarás contra tu prójimo falso testimonio. 17 No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. 18 Todo el pueblo observaba el estruendo y los relámpagos, y el sonido de la bocina, y el monte que humeaba; y viéndolo el pueblo, temblaron, y se pusieron de lejos.

ANALIZANDO EL PASAJE BÍBLICO:
Cuando Dios le dio los Diez Mandamientos al pueblo de Israel en el Monte Sinaí/Horeb, Él tuvo dos propósitos principales en mente. El primer propósito implica nuestra necesidad de un Salvador que nos libre de la condena por nuestros pecados. Mediante los Diez Mandamientos, Dios quiso alertar a todos los seres humanos de nuestra condición de pecadores. Pablo se encarga de poner en claro este propósito cuando dice en Romanos 3:20 “…ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado”, e insiste en Gálatas 3:19-2619 Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador. 20 Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno. 21 ¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley. 22 Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes. 23 Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. 24 De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. 25 Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, 26 pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús”.

El segundo propósito fue para que los hijos de Israel se convirtieran en Su “reino de sacerdotes” y en Su “nación Santa”, y, en consecuencia, testigos para sus vecinos idólatras. Cuando Jesús vino, el cumplió con todos los requerimientos de la Ley viviendo una vida PERFECTA, libre de pecados. Por medio de la fe en el Salvador nosotros heredamos la vida eterna y nos convertimos en miembros de Su iglesia. En esta nueva relación con Jesucristo y con otros creyentes, y mediante el Espíritu Santo que mora en nosotros tenemos el poder necesario para cumplir los mandatos de Dios. Dice el apóstol Pablo en Romanos 8:3-4 “3 Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; 4 para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”. La característica de Cristo que nos ayuda a vivir los mandamientos de Dios, es el amor a Dios y a nuestros hermanos.
Jesús ilustró de una manera bella y magistral este principio cuando Él le lavó los pies a Sus discípulos y les dijo: “34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. 35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”. Pablo señaló en Romanos 13:10 10 El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor”.

En otras palabras, el objetivo más importante es que nos amemos unos a otros para de esa forma mostrarle al mundo que somos discípulos de Cristo, que somos seguidores de Aquel que cumplió perfectamente la Ley y que entregó Su vida como el sacrificio perfecto por nuestros pecados para proveernos un camino para que podamos ser salvos.

En este sentido, tenemos que cerrar el círculo de regreso al Monte Sinaí. Israel falló en su misión de ser testigos de Dios como un “reino de sacerdotes” y en hebreo el mensaje es más claro al añadir y “una nación santa”. Que gran reto para cada uno de nosotros. Que enorme reto para no dedicarnos a ver los errores de los demás, para criticar, en lugar de orar por ellos, para amarlos y orar sin cesar para ver si se apartan de sus errores. Como miembros del Cuerpo de Cristo (que es la iglesia) que se amen unos a otros, podemos más y más ser testigos de Dios en este mundo.
  
 PARA REFLEXIONAR:
A lo largo de la historia de la iglesia, ¿Cómo ha intentado Satanás de evitar que los cristianos se amen unos a otros?  

REFLEXIÓN INDIVIDUAL:
 ¿De que manera piensas que pudieras amar más a tus hermanos?
¿Qué te impide hacerlo?
¿Cuál crees que sería la reacción de los no creyentes si vieran que ustedes se aman?
¿Cuándo ocurrió el último disgusto en tu grupo?
¿Cuál fue el motivo?
¿Pudieras haber ayudado a aliviar las tensiones?
¿Tomaste partido a favor de una de las facciones?
¿Crees que eso fue edificante para la iglesia?
¿Se fueron algunas personas de tu iglesia debido a ese incidente?
¿Qué es lo que te disgusta más de algunas personas en tu iglesia?
¿Qué pudieras hacer para sobreponerte a ese sentimiento?
¿Estás seguro de que está bien que tengas ese sentimiento?
¿Qué sientes que te dice el Espíritu Santo que hagas en ese caso?    



martes, 7 de agosto de 2018

ESTUDIO SOBRE ÉXODO (25)


Éxodo 19:1-6 TENEMOS QUE REFLEJAR LA SANTIDAD DE DIOS


En mi larga vida de cristiano, en diferentes etapas y desde distintas posiciones en las iglesias locales de las que he sido miembro, en los Estados Unidos y otro país, he visto un denominador común que siempre se repite, y es que cuando las personas se comienzan a alejar de Dios, se lanzan en una carrera frenética hacia los lugares y las cosas que hacían antes de que Dios las rescatara. Es como si salieran huyendo de la santidad de Dios y decidieran revolcarse de nuevo en el fango del pecado del que fueron rescatados. En ocasiones, incluso haciendo cosas peores que las que hacían antes de ser cristianos.
Voy a tratar de explicar brevemente lo que creo, sin entrar en profundidades teológicas: Si esas personas alguna vez tuvieron un encuentro transformador con Jesucristo, regresarán apenadas y abochornadas. Recordemos la parábola del Hijo Pródigo (Lucas 15:11-32). ¡Dios NO rechaza a nadie cuando viene a Él! Son los hombres los que se separan o huyen de Él y se alejan, tal vez por no poder resistir Su Santidad. Pero no importa cuánto caigan, Dios siempre está esperando que regresen, como el padre de la parábola mencionada.
O también pudiera ser que nunca en realidad conocieron a Jesucristo, y en cierto momento en el que sintieron que no necesitaban más a la iglesia, porque allí ya no había algo que les interesara para alcanzar lo que se proponían, o ya no podían conseguir nada más, se fueron para no volver. No fue Dios ni alguna persona quien los echó de la iglesia, simplemente se fueron porque nunca pertenecieron ni estuvieron comprometidos con Dios. A esas personas en realidad, siempre les resultó molesta la Santidad de Dios. Pero, sin embargo, por esas personas también murió Jesús y Él sigue llamando a sus corazones, y Su Espíritu sigue obrando en sus corazones. He visto a muchas personas de ese tipo, regresar al Señor arrepentidas, para convertirse en verdaderos paladines de la fe.
La clave para nosotros es sin dudas, concentrarnos en la santidad de Dios y esforzarnos para vivir según Su voluntad. Observa que, a pesar de las caídas que sufrió Israel en los años siguientes, la promesa incondicional de Dios para Abraham de que en su simiente serían benditas todas las naciones de la tierra, seguía en pie según lo previsto por Dios. Eventualmente, el Mesías vendría a la tierra, y el “misterio” de la Iglesia sería revelado por el Espíritu a los profetas y a los apóstoles, haciendo posible que los gentiles pudieran ser coherederos, y que fueran miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa en Jesucristo por medio del evangelio (Efesios 3:4-6). En este sentido, tanto los judíos como los gentiles pueden ser lo que los israelitas no pudieron ser: ¡Testigos en este mundo! (1 Pedro 2:9-12)

 PENSAMIENTO INICIAL:
          
Como miembros de la familia espiritual de Dios, tenemos que reflejar el carácter Santo de Dios a todos aquellos que aún no son hijos de Él. 


PASAJE BÍBLICO: Éxodo 19:1-6  

1
En el mes tercero de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el mismo día llegaron al desierto de Sinaí. 2 Habían salido de Refidim, y llegaron al desierto de Sinaí, y acamparon en el desierto; y acampó allí Israel delante del monte. 3 Y Moisés subió a Dios; y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel: 4 Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí.5 Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. 6 Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.

ANALIZANDO EL PASAJE BÍBLICO:
Este pasaje también pudiera traducirse de la siguiente manera: Tres meses después del día en que los israelitas dejaron la tierra de Egipto, entraron en el “desierto de Sinaí". El “desierto del Sinaí” era simplemente un área silvestre que se encontraba alrededor del Monte Sinaí, que a su vez estaba dentro de un desierto mucho más grande. Como ni Refidim ni el Sinaí tenían un suministro de agua natural, no eran un oasis ni uno de los lugares conocidos para acampar; por lo tanto, el área a su alrededor ha sido llamada por algunos, apropiadamente como "un desierto". La distancia real desde Refidim hasta el monte Sinaí puede haber sido de solo unas pocas millas, por lo que los israelitas podrían haber hecho el viaje descrito aquí, de un campamento a otro, probablemente en un día. De hecho, la provisión sobrenatural de agua para las personas parece sugerir que, mientras acampaban en Refidim, los israelitas tenían que conseguir el agua en la base del monte Sinaí/Horeb. 
Mucha gente debe haber acogido con beneplácito el traslado hasta la montaña, ya que el viaje diario de ida y vuelta por el agua habría sido agotador; y con toda seguridad, la conducción de los rebaños no era una actividad muy agradable. 
Con esa mudada, los israelitas comenzaron a habitar en la base del llamado Monte de Dios, donde permanecerían durante diez meses y diecinueve días. La promesa divina se había cumplido, con la llegada de Moisés y el pueblo al Monte Sinaí/Horeb.
Quiero insistir un poco más en esto: Realmente les llevó tres meses llegar a este lugar sagrado de reunión con Jehová (YHVH). Después del triunfo militar que habían obtenido en Refidim, pudieron libremente ocupar los valles y las llanuras que rodeaban al monte sagrado. Sin demora, Moisés ascendió al monte Sinaí/Horeb, sin la compañía de ningún otro hombre (porque solo él tenía acceso inmediato a la presencia de Dios, las otras personas solo podían acercarse al Todopoderoso con Su permiso, en alguna ocasión especial, so pena de muerte). Moisés en seguida recibió la proclamación divina y la invitación que el pueblo de Israel necesitaba escuchar.
 Fíjate bien que en el formato de este pacto hay un aspecto que aparece resumido en las palabras “Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto…", y seguidamente se incluye una gran promesa: “…vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra”. Y aquí aparece a continuación, claramente expresado, el deseo de Dios: “Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa”.
Veo aquí varias implicaciones teológicas importantes: Primero, Dios es el Creador y el Padre de todas las personas y grupos de personas, pero aquí anunció Su intención de crear para Sí mismo, un pueblo en particular, que sería para Él, Su "especial tesoro sobre todos los pueblos". Esto para mí, sin dudas representa la separación de Su pueblo elegido, del resto de la población mundial general. Teológicamente hablando, esta separación se establece en término del plan bíblico global de redención, y es en sí el comienzo de la ejecución de Su intención de acercarse a un pueblo que se unirá a Él por toda la eternidad, como miembros adoptivos de Su familia. Segundo, es sumamente importante la expresión del monoteísmo completo que se plantea con las palabras: “porque mía es toda la tierra”.
Quiero llamarte la atención porque esta es una de las declaraciones más claras de monoteísmo que aparecen en la Biblia, y ciertamente debe haber sido un concepto nuevo para muchos de los presentes al escuchar cuando Moisés transmitió esas palabras a la gente en primer lugar, señalando así su importancia, ya que muchos de ellos habían crecido siendo creyentes politeístas, es decir, creyendo en muchos dioses. El politeísmo no radica en la cantidad de dioses, sino en creer en alguien más que Dios, y Su manifestación trina: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.
La elección de Israel por parte de Dios les confirió un papel especial como “representantes” de Él. Ellos no debían ser un pueblo que estuviera encerrado en sí mismo, disfrutando de su relación especial con Dios sin prestar atención al resto del mundo. Ellos debían representarlo a Él ante el resto del mundo, y tenían que, por todos los medios, intentar traer hasta Él al resto del mundo.
Presta ahora mucha atención a lo que voy a decirte, ya que, en otras palabras, el desafío de ser "un reino de sacerdotes y gente santa" representa la responsabilidad que está inherente en la promesa original hecha a Abraham en Génesis 12: 2-3:” …y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, […] y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”.
Los sacerdotes servían como intermediarios entre Dios y los seres humanos para ayudarlos a acercar a Dios y para ayudar a propagar la verdad, la justicia, la gracia, la disciplina y la santidad de Dios a los seres humanos. Israel fue llamado a cumplir esa función en aquel mundo. ¿Cómo? La respuesta no está explicada en el este contexto, pero pienso que bien pudo tener lugar de cuatro formas: 1) Israel sería un ejemplo para las personas de otras naciones, que verían sus creencias y acciones santas y se impresionarían tanto que llegarían a querer conocer personalmente al mismo Dios que los israelitas conocían. 2) Israel proclamaría la verdad de Dios e invitaría a las personas de otras naciones a aceptarlo por medio de la fe, como lo muestra la confesión de fe en Él y la aceptación de Su Pacto, como ya lo había hecho Jetro. 3) Israel sería un intercesor en favor del resto del mundo, presentando ofrendas que fueran agradables a Dios (tanto por medio de sacrificios como por medio de una conducta correcta) y así eliminaría la distancia que separaba a la humanidad de Dios. Y 4) Israel mantendría las promesas de Dios, preservando Su Palabra que había sido hablada y registrando Su Palabra tal como se la revelaba, de modo que una vez que hubiera llegado el cumplimiento del tiempo, cualquiera en cualquier parte del mundo pudiera beneficiarse de toda la verdad revelada, es decir de las Escrituras.
Este pasaje bíblico terminaba ordenando a Moisés que se asegurara que los israelitas escucharan el llamado de YHWH (Jehová) para establecer con Él, una relación mediante un Pacto.

PARA REFLEXIONAR:
¿De qué manera creativa puede la iglesia, como el cuerpo de creyentes, dar a conocer a los no creyentes al Dios Santo que está buscando a este mundo perdido?

REFLEXIÓN INDIVIDUAL:
 ¿Qué significa para ti la santidad de Dios?
¿Cómo imaginas que se pueda reflejar la santidad de Dios?
¿Qué implicaciones tiene esto para tu vida actual y futura?
Teniendo en cuenta la Santidad de Dios, ¿consideras que tienes que hacer algunos ajustes en tu vida?
¿Cómo pudieras tú reflejar la Santidad de Dios?
¿Recuerdas algún caso de alguien que se apartó de la iglesia?
¿Cuándo fue la ultima vez que oraste por esa persona?
¿Crees firmemente que Dios la pudiera traer de vuelta a la iglesia?
¿Has juzgado mentalmente a esa persona? ¿Crees que tu juicio fue justo?
¿Qué pudieras hacer por esa persona para mostrarle el amor de Dios?  


martes, 31 de julio de 2018

ESTUDIO DE ÉXODO (24)


Éxodo 18:24-27 ESTANDO DISPUESTOS A APRENDER


Cuando comencé a trabajar en LifeWay Christian Resources en el año 1994, una de las cosas que me llamó poderosamente la atención, fue el sistema de Educación Continuada que tenía esa institución. Cada año se nos exigía cursar un mínimo de 30 horas de educación continuada.
Se daban muchas facilidades para estudiar, ya que el Departamento de Recursos Humanos cada mes organizaba cursos que se impartían todos los miércoles en la mañana, durante todo el año.
En una época de intenso trabajo en mi carrera profesional, por estar formando parte de varios proyectos de la Institución y de nuestro Departamento, tenía que viajar constantemente. Incluyendo visitas a otros países, por lo que en realidad me era sumamente difícil ajustar mi horario con los cursos que se ofrecían. Ante esa situación, y a solicitud nuestra, el mánager de Capacitación de HR acomodó un currículo flexible para que yo pudiera cumplir con las horas de Educación Continuada requeridas. Este es un simple ejemplo de la importancia que se le daba a la preparación de los empleados con categorías profesionales y de administración en esa institución.
A fin de reforzar esta medida, uno de los aspectos que se chequeaba en la evaluación anual eran las horas de educación continuada que se habían tomado durante el año que se evaluaba. Si alguien no había cursado las horas requeridas, ese año no recibía aumento salarial (El % de ajuste por la inflación).

Este, a mi modo de ver, era uno de los grandes beneficios que LifeWay ofrecía a sus empleados, pues se nos enseñaban muchas cosas, específicamente relacionadas con la Agencia y con las funciones que se esperaba que nosotros realizáramos, siguiendo los más altos estándares sin apartarnos de nuestros principios.

Mi esposa es dentista y especialista en enfermedades de la encía. En su profesión, además del título universitario al finalizar la carrera, debe asistir ante un tribunal examinador que dura un par de días con exámenes escritos y orales, para obtener el Certificado de la Junta Nacional de Odontología (ADA American Dental Asociation). Pero luego para poder ejercer su profesión, tiene que asistir ante otro tribunal examinador del Estado en el que pretenda ejercer la profesión, allí tiene que realizar un examen teórico y uno práctico, que de ser aprobados le permitirán recibir la Licencia de la Junta Estatal de Odontología que le permite ejercer su profesión en ese Estado. Esa licencia hay que renovarla cada dos años, y para ello tiene que tener, como mínimo, 35 horas de Educación Continuada, debiendo además cada año asistir a cursos prácticos de CPR (Resucitación Cardiopulmonar) y de control y tratamiento de adicción a las drogas. Esa licencia solo es válida en el Estado que la emite y pude ser suspendida o cancelada por la Junta Estatal de Estomatología.

Estos dos ejemplos son solo para ilustrar que, en la vida profesional, nunca se termina de estudiar y de aprender.  Lo mismo ocurre con los líderes religiosos, aunque no esté institucionalizado un sistema en casi ninguna parte. Pero todos tenemos que estar siempre dispuestos a estudiar y aprender, si queremos cumplir adecuadamente nuestro llamado.          

PENSAMIENTO INICIAL:
          
Para ser eficientes, los líderes siempre tienen que estar dispuestos a aprender.

PASAJE BÍBLICO: Éxodo 18: 24-27:
24 Y oyó Moisés la voz de su suegro, e hizo todo lo que dijo. 25 Escogió Moisés varones de virtud de entre todo Israel, y los puso por jefes sobre el pueblo, sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta, y sobre diez. 26 Y juzgaban al pueblo en todo tiempo; el asunto difícil lo traían a Moisés, y ellos juzgaban todo asunto pequeño. 27 Y despidió Moisés a su suegro, y éste se fue a su tierra.

ANALIZANDO EL PASAJE BÍBLICO:
Este pasaje resume el cumplimiento de lo que se sugirió, en un estilo típico de cumplimiento repetitivo de los mandatos. Aunque no se menciona abiertamente, se puede suponer que Moisés aprendió de Dios que el consejo de Jetro era aceptable o incluso lo que Dios había intentado desde el principio y Moisés había malentendido. Así, ya en el Sinaí/Horeb, tres meses después de abandonar Egipto, Israel tenía un sistema judicial jerárquico que utilizaba a los líderes elegidos, no por herencia, como jueces con Moisés fungiendo como el tribunal supremo.

En estas palabras se dice poco, pero mucho queda implícito. El hecho de que Moisés enviara a "su suegro en camino" no conlleva ningún matiz de "deshacerse de Jetro", sino que sugiere una despedida cálida y feliz. Ahora Jetro que era un convertido a la verdadera fe, podría regresar a Madián (Jetro regresó a su país). Seguramente allí debió encontrar mucha hostilidad (Núm. 22: 4 ss., 25: 6 ss., especialmente 25:17; 31: 2), pero al menos, entre los miembros de su casa puede que, a su debido tiempo, Jetro pudiera ayudar a otros a convertirse en seguidores de Yahvé. Luego de la llegada temprana de Jetro al Sinaí/Horeb, se ha hablado mucho de que él escoltó a la esposa e hijos de Moisés para reunirse con Moisés. La ausencia de cualquier mención del regreso de ellos a Madián con Jetro, nos hace pensar que se quedaron con Moisés y se unieron a la comunidad israelita, en la cual debieron de permanecer.

Agradecido por el consejo de su suegro, Moisés procedió a seleccionar a los mejores hombres de cada una de las doce tribus y les hizo prometer solemnemente ante él que administrarían fielmente la justicia en todas las disputas en los casos que se les presentaran.
Ellos no tomarían los ejemplos de los tribunales egipcios o seguirían las prácticas de las naciones paganas 
para resolver las violaciones de los derechos legales. Como pueblo de Dios, seguirían Sus instrucciones 
y mandatos, tanto en los asuntos relativos a la adoración como en lo relativo a los derechos civiles de 
sus hermanos israelitas. Cuando surgieran problemas difíciles, para los cuales no hubiera un precedente previo,
 estos serían remitidos para ser juzgados por Moisés. Satisfecho por el cumplimiento de su sabio consejo, Jetro
 se sintió libre para regresar a su casa y a su familia, No se informa de manera específica en 
la Escritura, la futura suerte de la esposa y los dos hijos de esta 
con Moisés. Como con otras muchas cosas, hay muchas conjeturas y especulaciones en las cuales prefiero 
no meterme.

Debemos destacar que, aunque Moisés cometió errores como líder, el también desarrollo un espíritu humilde y siempre estuvo dispuesto a aprender. Es este caso específico, el prestó atención al consejo de su suegro. No es una coincidencia que una de las cualidades para los líderes de la iglesia, es que sean capaces de enseñar. En 1 Timoteo 3:2 el apóstol, Pablo dice en relación con los requisitos para los líderes de la iglesia: «Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar»; (énfasis añadido).
Nota que la palabra que se usa en griego en los documentos originales es dicaktikos que tiene un vasto y rico significado que implica que los buenos líderes tienen que ser buenos “comunicadores”, y para poder ser un buen comunicador hay que estar dispuesto siempre a aprender, a escuchar y a ser paciente con aquellos que no están de acuerdo con uno.

PARA REFLEXIONAR:
¿Cuáles son algunos resultados negativos que ocurren cuando los líderes espirituales no están dispuestos a aprender?

REFLEXIÓN PERSONAL:
 ¿Cuál es tu plan de aprendizaje?
¿Crees que sabes todo lo que necesitas saber?
¿Cuánto tiempo empleas en aprender algo nuevo cada año?
¿Cuánto tiempo empleas en profundizar tus conocimientos cada año?
¿Cuántos libros tienes en tu biblioteca, impresos o en formato digital?
¿Cuándo fue la última vez que usaste alguno de ellos?
¿A cuántos seminarios o conferencias asistes cada año?
¿Impartes conferencias? ¿Cómo te preparas para ellas?
¿Lideras un grupo de estudio bíblico? ¿Lideras un grupo de discipulado?
¿Cómo te preparas durante la semana para cumplir la tarea anterior?
¿Asistes a un grupo de estudio bíblico o de discipulado?
¿Cuál es tu propósito al asistir a los mismos? ¿Cómo te preparas para la reunión semanal?
¿Cuántas veces has leído la Biblia completa? ¿Cuántos libros de la Biblia has leído completos?
¿Cuántos libros de la Biblia has estudiado con cierta profundidad?
¿Crees que necesitas preocuparte por aprender?  

martes, 24 de julio de 2018

ESTUDIO DE ÉXODO (23)


Éxodo 18:21-23 DELEGANDO EFICAZMENTE


Si tú eres un preciosista que te gusta que las cosas salgan a la perfección, tendrás que entrenar con tesón y paciencia a otros para que puedan hacer lo mismo. Si eres de los que quieren que las cosas se hagan exactamente como tú las haces, vas a tener un serio problema cuando tengas que enfrentar múltiples actividades, haciendo que sea del todo imposible que las puedas ejecutar todas por ti mismo, y entonces tendrás que delegar o fracasar. ¿Has escuchado hablar de la «micro administración» como método de dirección? Tristemente, es más frecuente de lo que uno pudiera pensar. Yo pienso que esa es una manifestación de lo que he venido diciendo.
Cuando se trata del terreno eclesiástico, la clave para delegar las responsabilidades de manera efectiva está, y siempre ha estado, en descubrir a personas que no solo estén capacitadas para realizar la labor, sino que también amen a Dios, que sean confiables y que tengan una integridad inquebrantable.

En este pasaje vamos a ver cómo Jetro le «sugirió» a Moisés, fíjate bien que digo le SUGIRIÓ, ya que esa es la labor de los “Jetros”, sugerir, no dar órdenes. Son los líderes los que tienen que tomar las decisiones y responder por ellas.

Así Jetro le sugirió a Moisés que encontrara a hombres y los pusiera sobre miles, cientos y decenas. Esos líderes podrían juzgar sobre las disputas cotidianas menores, mientras Moisés se encargaba de juzgar los asuntos mayores que invariablemente surgían en el desierto. 
     
Hay diferentes formas de enseñar, pero la más efectiva es cuando se enseña con el ejemplo. Yo tuve la bendición de tener un buen mentor que usaba este método de manera regular. En nuestra iglesia todo el trabajo se hacía con voluntarios, desde hacer el café en las mañanas, hasta cortar el césped y mantener los jardines. TODO era hecho con voluntarios incluyendo los trabajos de remodelación del edificio, trabajos de electricidad, plomería, etcétera.

Yo recuerdo al principio de unirme a esa, que fue mi primera iglesia en los Estados Unidos, decirle al pastor que yo quería servir, y su respuesta fue: “bueno necesitamos que ayudes a John con la limpieza del templo”. Y es que ese era el estilo en aquella amada iglesia. El pastor siempre estaba en la primera línea, dirigiendo y repartiendo labores, así como con el martillo y la brocha en la mano.

 Muchos líderes cometen el error de querer hacerlo todo por sí mismos. No me refiero a cuando tenemos que enfrentar situaciones de emergencia, cuando la persona encargada de hacer algo no lo hace y no hay alguien más que pueda hacerlo. Como, por ejemplo, abrir el templo o prender las luces. ¡Ese es un punto crítico en el liderazgo! Pero la tendencia humana normal es hacerlo todo por nosotros mismos. Pero ese es el punto débil del liderazgo. Si cedemos a la tentación, acabaremos arruinando nuestro ministerio al tratar de hacerlo todo por nosotros mismos. Nunca una persona nueva va a hacer las cosas perfectas, pero el asunto es enseñarla, no quitarle la tarea haciéndola nosotros. Nunca habrá dos personas que hagan las cosas de igual manera, pero tenemos que aprender a enseñar en lugar de hacer, si queremos ser líderes eficientes y formar verdaderos discípulos de Cristo.

PENSAMIENTO INICIAL:
          
Para ser un líder eficiente, es necesario delegar responsabilidades a otras personas calificadas

PASAJE BÍBLICO: Éxodo 18: 21-23:
21 Además escoge tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez. 22 Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; y todo asunto grave lo traerán a ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeño. Así aliviarás la carga de sobre ti, y la llevarán ellos contigo. 23 Si esto hicieres, y Dios te lo mandare, tú podrás sostenerte, y también todo este pueblo irá en paz a su lugar.

ANALIZANDO EL PASAJE BÍBLICO:
Con gran sabiduría y amor, Jetro llevó a Moisés a un lado y le reprochó el mal uso que estaba haciendo de su tiempo y energías. Moisés se estaba agotando por no delegar la autoridad. Probablemente, la gran mayoría de los agravios presentados ante los tribunales para el arbitraje podrían ser perfectamente resueltos por los líderes que ya habían asumido su cargo. Además de ellos, sin duda había muchos hombres jóvenes, inteligentes y respetados que podían arbitrar las disputas de manera justa y satisfactoria.

Después de que Moisés les instruyera adecuadamente, seguramente podrían llegar a tomar decisiones justas y apropiadas en la mayoría de los casos. Aquellos casos que fueran más complicados e involucraran factores inusuales que debían tenerse en cuenta, podían ser apelados o transferidos a un tribunal superior. De la misma manera que hoy las decisiones de nuestros tribunales municipales pueden ser apeladas ante tribunales superiores dentro de la misma jurisdicción. Las cuestiones muy difíciles de decidir en ese nivel, finalmente podrían ser enviadas al propio Moisés, quien seguramente tendría la dirección inerrante del Señor, mientras consideraba y oraba sobre las demandas de los litigantes involucrados.

Y entonces Jetro sabiamente le aconsejó que "seleccionara de entre todos los hombres capaces que temen a Dios, hombres de verdad, aquellos que odian las ganancias deshonestas; y que los colocara sobre el pueblo como líderes de miles, de cientos, de cincuenta y de diez. Al seguir esta política delegando su autoridad, Moisés no solo se aliviaría de la fatiga o el agotamiento total, sino que también capacitaría a un gran núcleo de jóvenes y líderes de toda la nación para que pudieran defender y personalmente honrar las leyes que el Señor quiso que ellos siguieran como Su pueblo del pacto. Solo los hombres de probada integridad podrían servir como jueces en quienes Moisés podría delegar adecuadamente la responsabilidad en estos asuntos.

Ahora presta mucha atención, Jetro no le sugirió a Moisés que dejara de juzgar, o que dejara de servir como el representante de Dios para resolver los problemas del pueblo, o que dejara de ser el vocero de Jehová para enseñar a la gente los decretos y las leyes de Él. Seguramente La gente necesitaba a alguien que les enseñara la manera como debían vivir y los deberes que tenían. Sin lugar a dudas, Moisés era en verdad esa persona.

Observa que Jetro, además no se arrogó la sabiduría divina, sino que usó sus palabras cuidadosamente
 como simples sugerencias que estaban sujetas a la confirmación de Dios. Jetro no se atrevió a decirle a Moisés
 cómo debía de reorganizar el poder judicial israelita por su propia cuenta. Jetro como un nuevo adorador
 de YHWH (Jehová)  y un miembro preocupado de la comunidad de fe, se aventuró a sugerir
un plan que él consideraba que Moisés debería llevar a Dios para Su aprobación. 
Lo que Jetro esperaba de Moisés era que le preguntara a Jehová si tal enfoque representaba
Su voluntad divina. 
 Este principio de delegar funciones está bellamente presentado en el Nuevo Testamento cuando los apóstoles tuvieron que enfrentar la crisis de alimentación de las viudas griegas. Al igual que Moisés, los apóstoles no solo establecieron sus prioridades, sino que pusieron en claro que la terea tenía que ser delegada a personas bien calificadas. Dice en Hechos 6:3: «Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo».
Por su parte, el apóstol, Pablo deja bien establecidos, con muchos detalles, los requisitos 
para las personas que van a servir como ancianos y diáconos en la iglesia local. Delegar funciones a personas
 que no están espiritualmente calificadas no resuelve la situación, y en realidad crea mas problemas.   

PARA REFLEXIONAR:
¿Cuáles son algunos de los problemas que tú has observado hoy día en las iglesias locales, debido a que los líderes espirituales no han sido seleccionados de acuerdo con el perfil de madurez bíblica señalado por Pablo en 1 de Timoteo?

REFLEXIÓN PERSONAL:
 ¿Alguna vez te sentiste agobiado por algunas tareas que tenías que realizar?
¿Cómo resolviste esa situación?  
¿Consideraste la posibilidad de delegar algunas funciones para realizar la labor?
¿Quién hubiera podido ayudarte?
¿Por qué piensas en esa persona?
¿Qué cualidades o características tiene?
¿Se ajusta esa persona al modelo bíblico de liderazgo?
Si no delegaste en alguien, ¿por qué no delegaste?
¿Cómo terminó la historia?

miércoles, 18 de julio de 2018

ESTUDIO DE ÉXODO (22)


Éxodo 18:19-20 ESTABLECIENDO LAS PRIORIDADES


Cuando comencé mi pastorado en la ciudad de Albuquerque en New Mexico, la “Iglesia madre” nos proporcionó todo lo que necesitábamos. Sin embargo, al poco tiempo, el Departamento de Inmigración comenzó a relocalizar a los inmigrantes Hispanos que llegaban al país en la ciudad. La Organización oficial que debía atender a esa gente no daba abasto y nos pidieron ayuda. Aunque éramos una congregación muy joven, la Comunidad de Iglesias Bautistas de Albuquerque nos echó una mano.
La tarea era tan grande, que era del todo imposible que yo pudiera ocuparme de todas las tareas que se presentaban. Dios me proveyó junto con el reto, a un verdadero “Aarón” y a algunos “Jetros” para llevar adelante la labor.
Logramos establecer un almacén de ropas y calzado para dar a los recién llegados, una despensa para proveer alimentos para los primeros días en el país, una comisión que semanalmente iba al aeropuerto a esperar a los inmigrantes que llegaban los miércoles por la noche y seguirlos hasta el apartamento donde vivirían, para entregarles alimentos, leche, pan, café etcétera para las primeras horas en este país. Se organizó una Cena Comunitaria semanal los jueves en la tarde y un culto de adoración a continuación, similar al del domingo en la mañana. Se establecieron relaciones con diferentes centros de trabajo y algunas agencias de empleo, para ofrecerles (gratuitamente) trabajo a los recién llegados tan pronto recibían la autorización para trabajar. Se establecieron nexos con el Departamento de Inmigración para ayudar a llenar los modelos que fueran necesarios ya que los recién llegados no hablaban inglés. En aquel entonces, al parecer el Estado y la ciudad no tenían los recursos o la organización necesarios, para hacerle frente al problema que se estaba presentando.
Se realizaron varios banquetes con la participación de muchas personalidades de la Comunidad Hispana para recaudar fondos para suplir los gastos extras de este programa que habíamos iniciado sin algún presupuesto, lo cual nos permitió adquirir dos furgonetas para las actividades relacionadas con el ministerio. Una familia de la iglesia que poseía un taller de reparaciones, se hizo cargo de los mantenimientos y reparaciones de los vehículos gratuitamente. La comida era comprada y distribuida por una familia de miembros de nuestra iglesia, que además cocinaban la cena de los jueves en su propia casa. La ropa y los zapatos, la suministraba la administración de un Walmart que colindaba con una Iglesia Bautista de la ciudad, eran ropas nuevas de las que devolvían sin haber sido usadas. Además, recibíamos infinidad de donaciones de ropas, efectos electrodomésticos, etc.
El almacén de ropas y zapatos se estableció en un apartamento desocupado que tenía un miembro de nuestra iglesia en un edificio de su propiedad, nos, o facilitó gratis por un año. Los anaqueles y racks para la ropa los facilitó un miembro de la iglesia madre que vio una tienda que se había ido en bancarrota y fue y compró lo necesario para nosotros. Los almacenes eran atendidos por voluntarios que servían a los recién llegados.
Cuando yo inicie el Ministerio, contaba con que tendría que predicar, enseñar, visitar y hacer las labores pastorales típicas que todos conocemos, pero no había contado con lo que Dios tenía preparado para mí. La tarea era tan abrumadora que era del todo imposible hacerla por mi mismo. Pero uno de mis Jetros, que fue mi mentor, me ayudó a establecer las prioridades en el Ministerio para poder salir adelante. En verdad todos nos sentíamos como si estuviéramos viviendo en los días de la iglesia primitiva. Si no hubiera establecido bien las prioridades, aquello hubiera terminado en un rotundo fracaso, pero recuerdo con humildad como Dios nos mostró su fidelidad y en aquel año bautizamos a 56 personas que nunca antes habían escuchado el evangelio. Muchos fueron salvos por aquel ministerio. ¡A Dios sea toda la gloria!
He servido en muchos lugares y he desempeñado cargos en una Agencia de nuestra Convención por más de 20 años, y muchas de las cosas que logré fueron gracias a la “escuela” de aquel primer ministerio que aún llena la mayor parte de mi corazón de gratitud reverente a Dios por haberme permitido ser parte de lo que Él quería hacer con aquella gente que llegaba a aquella ciudad que amo profundamente.

PENSAMIENTO INICIAL:
          
Para ser eficientes, los líderes espirituales tienen que establecer prioridades bíblicas

PASAJE BÍBLICO: Éxodo 18 19-20:
19 Oye ahora mi voz; yo te aconsejaré, y Dios estará contigo. Está tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los asuntos a Dios. 20 Y enseña a ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde deben andar, y lo que han de hacer.

ANALIZANDO EL PASAJE BÍBLICO:
Moisés necesitaba concentrarse buscando la voluntad de Dios para los hijos de Israel mediante la oración, y enseñándoles a ellos las leyes de Dios y cómo aplicar los mandamientos de Dios diariamente a sus vidas.
Las lecciones de Moisés en cuanto a la administración tienen una aplicación muy importante para todos aquellos que servimos como líderes espirituales en la iglesia o en algún otro ministerio.
Los apóstoles tuvieron que aprender la misma lección cuando tuvieron que enfrentar una crisis durante los primeros días en la iglesia de Jerusalén. Se habían desatendido las necesidades de las viudas griegas, en la distribución diaria de alimentos.
Indudablemente que esta era una labor extremadamente importante, sin embargo, los apóstoles no podían invertir su tiempo distribuyendo comida. Ellos tenían que dedicar su tiempo a la oración y la predicación de la Palabra (Hechos 6:4). En síntesis, esta eran las mismas prioridades que Jetro le bosquejó a Moisés.
Probablemente tú no seas el líder principal en tu iglesia o ministerio y es muy seguro que sea una posición vocacional, sin recibir alguna remuneración, pero, aun así, tenemos que establecer prioridades bíblicas. Jesús captó la esencia de este principio cuando dijo: «Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas» Mateo 6:33.

PARA REFLEXIONAR
¿Cuáles son las prioridades que Dios quiere que tú establezcas de acuerdo a tu posición como líder?

REFLEXIÓN PERSONAL:
 ¿Piensa un momento en las cosas que quisieras hacer?
¿Por dónde pudieras comenzar?
¿Qué cosas crees que puedes hacer?
¿En qué tareas necesitas ayuda?
¿A quién pudieras pedirle ayuda?
¿Piensas que tú eres el único que puede hacer las cosas?
¿Tienes temor de que si una persona te ayuda puede equivocarse?
¿Cómo crees que obtendrías mejores resultados?