miércoles, 20 de junio de 2018

ESTUDIO SOBRE ÉXODO (18)


Éxodo 16:9-30 UNA OBEDIENCIA TOTAL


PENSAMIENTO INICIAL:

                     Tenemos que tomar la decisión en nuestros corazones, de obedecer por completo a Dios  


Recuerdo cuando era niño haber escuchado muchas veces que me dijeran: “Muchacho, no seas desobediente”. Luego, cuando tuve hijos la historia se repitió, pero ahora era yo el que demandaba obediencia. El asunto parece ser un problema muy viejo, tan antiguo que comenzó en el Huerto del Edén. A los seres humanos nos fascina “no seguir las instrucciones”. Eva fue la primera en no obedecer lo que Dios les había dicho sobre el fruto del árbol que estaba en medio del huerto. Ella al parecer tuvo buenas intenciones, pero se dejó engañar por la serpiente (Génesis 3:1-7).
A todos nos gusta hacer las cosas a “nuestra manera”, aunque eso implique no hacer lo que se nos pidió que hiciéramos o de la manera en que debíamos hacerlo. Esto puede ir desde cosas muy simples, como colocar un plato o una tasa en determinado lugar o de cierta forma, hasta no “obedecer” una señal de tránsito, o una prohibición de otro tipo. Cuando la desobediencia es a lo que Dios nos ordena, siempre se llama PECADO. Tal vez por eso es tan fácil pecar. Es como una tendencia a la cual estamos muy acostumbrados. Por otro lado, la obediencia nunca puede ser parcial. O se obedece o se desobedece.
Desde la salida de Egipto hasta la llegada a la Tierra Prometida, cada uno de los episodios en los cuales estuvo envuelto el pueblo de Israel, tienen un denominador común: la desobediencia. Una vez tras otra vemos cómo el pueblo desobedeció las instrucciones que Dios les había dado.
La voluntad de Dios es que los creyentes presten mucha atención a Sus exhortaciones y que por medio del poder del Espíritu Santo lo obedezcan por completo a Él. Aunque no podemos vivir vidas perfectas, nuestra meta tiene que ser reflejar el carácter Santo de Dios, como enfatizó el apóstol Pedro al señalar: «como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; 15sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; 16porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo». (1 Pedro 1:14-16)

PASAJE BÍBLICO: Éxodo 16:9-30  
9Y dijo Moisés a Aarón: Di a toda la congregación de los hijos de Israel: Acercaos a la presencia de Jehová, porque él ha oído vuestras murmuraciones. 10Y hablando Aarón a toda la congregación de los hijos de Israel, miraron hacia el desierto, y he aquí la gloria de Jehová apareció en la nube.
11Y Jehová habló a Moisés, diciendo: 12Yo he oído las murmuraciones de los hijos de Israel; háblales, diciendo: Al caer la tarde comeréis carne, y por la mañana os saciaréis de pan, y sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios. 13Y venida la tarde, subieron codornices que cubrieron el campamento; y por la mañana descendió rocío en derredor del campamento. 14Y cuando el rocío cesó de descender, he aquí sobre la faz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una escarcha sobre la tierra. 15Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto? porque no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: Es el pan que Jehová os da para comer. 16Esto es lo que Jehová ha mandado: Recoged de él cada uno según lo que pudiere comer; un gomer por cabeza, conforme al número de vuestras personas, tomaréis cada uno para los que están en su tienda. 17Y los hijos de Israel lo hicieron así; y recogieron unos más, otros menos; 18y lo medían por gomer, y no sobró al que había recogido mucho, ni faltó al que había recogido poco; cada uno recogió conforme a lo que había de comer. 19Y les dijo Moisés: Ninguno deje nada de ello para mañana. 20Mas ellos no obedecieron a Moisés, sino que algunos dejaron de ello para otro día, y crio gusanos, y hedió; y se enojó contra ellos Moisés. 21Y lo recogían cada mañana, cada uno según lo que había de comer; y luego que el sol calentaba, se derretía. 22En el sexto día recogieron doble porción de comida, dos gomeres para cada uno; y todos los príncipes de la congregación vinieron y se lo hicieron saber a Moisés. 23Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es el santo día de reposo, el reposo consagrado a Jehová; lo que habéis de cocer, cocedlo hoy, y lo que habéis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana. 24Y ellos lo guardaron hasta la mañana, según lo que Moisés había mandado, y no se agusanó, ni hedió. 25Y dijo Moisés: Comedlo hoy, porque hoy es día de reposo para Jehová; hoy no hallaréis en el campo. 26Seis días lo recogeréis; mas el séptimo día es día de reposo; en él no se hallará. 27Y aconteció que algunos del pueblo salieron en el séptimo día a recoger, y no hallaron. 28Y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes? 29Mirad que Jehová os dio el día de reposo, y por eso en el sexto día os da pan para dos días. Estese, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día. 30Así el pueblo reposó el séptimo día.

ANALIZANDO EL PASAJE BÍBLICO:
El maná fue el sustento del pueblo de Israel, mientras ellos estuvieron en el desierto. El maná debía ser recogido todas las mañanas. Cada hombre debía recoger lo suficiente para alimentar a su familia. Pero esta iba a ser una experiencia personal. El maná señala al Señor Jesucristo como el Pan de Vida. El apóstol Juan explica este concepto en Juan 6: 32-35 diciendo «32Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, más mi Padre os da el verdadero pan del cielo. 33Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo. 34Le dijeron: Señor, danos siempre este pan. 35Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás».
Diariamente Dios les iba a proporcionar el alimento necesario, pero el día antes del día de reposo debían recoger lo suficiente para dos días, esta era la única ocasión en la que podían hacer tal cosa.
Quiero insistir en la importancia que tiene el maná, como un “tipo” de Cristo. El maná representa a Cristo como el Pan de Vida que descendió del cielo para dar Su vida por el mundo. Jesucristo es el verdadero pan. Él es quien nos da vida y sustento.
En Deuteronomio 8:4 leemos esta breve pero poderosa descripción: «Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta años». Aquí Moisés expresa algo de lo cual fue un testigo presencial. Fueron CUARENTA AÑOS, ¿Y cómo fue eso posible? Escuché a un especialista explicar en una conferencia a la que asistí, que la hinchazón de los pies en el Medio Oriente se debe a una dieta inadecuada. De manera que el maná era una dieta muy adecuada, pues el pueblo de Israel durante los cuarenta años que anduvo por el desierto nunca padeció de hinchazón en los pies.   
¿Cómo pudiéramos describir el maná? Es bastante difícil de explicar. Fue un alimento maravilloso que contenía todas las vitaminas y minerales que se necesitan diariamente para gozar de buena salud. Era como un pan fresco, recién horneado en la panadería celestial. Algo nunca antes visto, de ahí su nombre de maná, pues al principio se preguntaban ¿qué es esto? Tenía un buen olor y un exquisito sabor, yo me lo imagino como un pan recién horneado, cuyo olor me despierta el apetito, y me hace la boca agua.  Era gratis y no había que cosechar ni trabajar para obtenerlo, era otro regalo gratuito de Dios. ¿Recuerdas que también Jesús se refirió a nuestro «pan cotidiano» en la Oración Modelo? Pero pronto, el pueblo de Israel comenzó a quejarse, una vez más.
En Números 11:4 Moisés registró un incidente que arroja claridad sobre la naturaleza del maná, dice:
 «4Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne! 5Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos». El pueblo que estaba en el desierto estaba extrañando a los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos. La lista de alimentos que extrañaban incluía aquellos que crecían en o debajo del suelo. En realidad, eran condimentos sin un verdadero valor nutritivo como: los pepinos, los puerros, las cebollas y el ajo. Cuando comes puerros, cebollas y ajo dejas de ser muy atractivo. Alguien dijo: "Una manzana al día mantiene alejado al médico y una cebolla al día nos mantiene alejados a todos”. La multitud recordó lo que tenían en Egipto y lo anhelaban.

Si seguimos leyendo Números 11 en el versículo 6 dice: «Y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos». ¡Hello! ¿Notaste que se están quejando de la comida gratuita que por Su gracia Dios les proporcionaba cada día? ¿Te fijaste que se quejaron porque solo tenían maná para comer? ¿Te acuerdas de la historia que te hice del perro del hortelano? El versículo 7 nos da una breve descripción del maná diciendo, «Y el maná como semilla de cilantro, y su color como el color de bedelio». Me imagino que Dios, con toda razón, debió pensar: "Esta gente malagradecida desprecia la comida, que yo les doy que es como pollo frito, helado de fresas y café, todo en uno. El maná no era un alimento que aburriera comerlo, pero el pueblo no lo quería, ellos deseaban algo que no tenían.
En el libro de Números se nos dice que una vez que el pueblo recogía el maná, lo molía en molinos, o lo golpeaba en un mortero, y lo horneaba en cazuelas, y hacía tortas con él y prepárate, escucha esto, el sabor era como el sabor del aceite nuevo. Probablemente nunca has probado ese sabor, pero déjame decirte que, si has comido y olido un pan acabado de hornear, el aceite de oliva extra virgen nuevo huele aún mejor, a diferencia del aceite viejo que huele a rancio.
Una vez molido o batido el maná, se podía preparar de muchas formas, horneándolo en cacerolas o haciendo una especie de cocido. Seguramente se comenzaron a crear recetas con maná, pero los hijos de Israel, sin embargo, despreciaron la comida celestial que Dios les daba y se quejaron por temer que comerla. Se aburrieron de comer maná. Ellos anhelaban las ollas de carne de Egipto. Querían volver a lo que conocían, querían regresar al lugar de donde habían salido.
Esto es lo que ocurrió, y me temo que algunas personas que han recibido a Cristo como su Señor y Salvador y que han sido liberadas del "Egipto" en el que vivían, de vez en cuando hacen un viaje de regreso para nuevamente saborear los puerros, las cebollas y los ajos. Desafortunadamente, hay muchos cristianos que necesitan romper por completo con la vida que llevaban antes de conocer a Cristo. Es necesario que entiendas esto: Después de conocer a Cristo, no es posible seguir viviendo como vive el mundo, no puedes seguir viviendo disfrutando de las cosas de «Egipto». Tiene que producirse una ruptura con «Egipto». Tenemos que vivir alimentándonos del verdadero maná que vino del cielo, y nutriéndonos del Señor Jesucristo que es el Pan del Cielo.
De este episodio en el desierto aprendemos que los hijos de Israel comieron maná durante cuarenta años, y cuando finalmente llegaron a la Tierra Prometida, cesó el maná. Entonces el pueblo de Israel volvió a comer el maíz de la tierra. ¿Y sabes una cosa? No mucho tiempo después se empezaron a quejar del maíz. Entonces, pienso que solo entonces, fue que descubrieron la bendición que había sido el maná. Y si lo comparaban con el maíz, el maná era mucho mejor y ni siquiera había que cosecharlo, pero desafortunadamente para ellos, ya era demasiado tarde. Cuando el maná cesó, nunca más volvió a caer maná en la tierra.

PARA REFLEXIONAR:
¿Cuáles son algunas de las exhortaciones de las Escrituras que con frecuencia tú no obedeces y por qué?

REFLEXIÓN PERSONAL:
 ¿Piensa un momento y trata de identificar alguna manera en la cual tu desobedeces a Dios?
¿Te das cuenta cuando estás desobedeciendo o te das cuenta después?
¿Cómo te sientes cuando has desobedecido a Dios?
¿De qué manera tu desobediencia afecta tu relación con Dios?
¿Te das cuenta antes de desobedecer?
Si tu respuesta anterior fue afirmativa, ¿te has preguntado por qué lo haces?
¿Cuántas veces has regresado a tu «Egipto» para volver a gustar algunas de las cosas que dejaste atrás?
¿Te siguen gustando las cosas que dejaste al salir de tu «Egipto»?
¿Cómo pudieras apartarte de esos malos deseos?

miércoles, 13 de junio de 2018

ESTUDIO DE ÉXODO (17)


ÉXODO 16:1-8 RESPETANDO A NUESTROS LÍDERES


INTRODUCCIÓN:
Tristemente, en estos tiempos algunos líderes cristianos cometen faltas y caen en los mismos errores que algunos líderes del mundo. Varios en la comunidad “cristiana” han cometido errores, desde problemas de relaciones sexuales ilícitas, fraudes, abusos del poder y muchos otros pecados bochornosos que los han obligado a renunciar a sus posiciones, lanzando la vergüenza sobre sus familiares, amigos y sobre la congregación de la que formaban parte. De manera que lo que decimos en nuestro Pensamiento Inicial en este estudio, no es que debemos callarnos cuando algún líder cristiano esté cometiendo alguna falta o error, violando los estatutos que Dios ha establecido. Estamos viviendo días malos en los que la mundanalidad y el pecado penetran en nuestros círculos cristianos. Hay muchos males que azotan al mundo que están atacando a aquellos cristianos que no estén en guardia.

Criticar a otros puede surgir como un “simple comentario” y todos estamos expuestos a asumir esa practica dañina. Hace años, un día mientras cenaba con mi esposa, me percaté de que, sin mala intención, estábamos criticando a un líder de nuestra iglesia. Ese día tomamos la decisión de que, en lugar de hacer comentarios, cuando surgiera el deseo de comentar algún hecho o criticar a alguien íbamos a orar por esa persona. Esta es una buena medicina para nuestras almas.
  
El apóstol Pablo nos dio un bosquejo de cómo proceder cuando algún líder cristiano falla. Dice en
1 Timoteo 5:19
«Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos». Cuando un líder sea hallado culpable de la falta que se le imputa, debe ser reprendido. Moisés y Aaron, aunque no eran perfectos en su estilo de liderazgo, en estos momentos estaban obedeciendo a Dios y sirviendo fielmente a Su pueblo, lo cual es un asunto completamente diferente.
Nosotros debemos honrar, respetar y obedecer a aquellos que han sido nombrados para dirigirnos en nuestras iglesias locales y que están sirviendo fielmente. Aunque como seres humanos, nuestros líderes son imperfectos, pero ellos son los representantes de Dios, y el ignorarlos deliberadamente es en realidad, desobedecer a Dios. En Hebreos 13:17 dice: «Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso». Y en 1 Tesalonicenses 5:12-13 dice: «12Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan;
13y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra…». 



PENSAMIENTO INICIALCuando nos quejamos de los líderes cristianos que están sirviendo fielmente a Cristo, debemos entender que en realidad nos estamos quejando de Dios

PASAJE BÍBLICO: Éxodo 16:1-8  
1Partió luego de Elim toda la congregación de los hijos de Israel, y vino al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, a los quince días del segundo mes después que salieron de la tierra de Egipto. 2Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto; 3y les decían los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud. 4Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no. 5Mas en el sexto día prepararán para guardar el doble de lo que suelen recoger cada día. 6Entonces dijeron Moisés y Aarón a todos los hijos de Israel: En la tarde sabréis que Jehová os ha sacado de la tierra de Egipto, 7y a la mañana veréis la gloria de Jehová; porque él ha oído vuestras murmuraciones contra Jehová; porque nosotros, ¿qué somos, para que vosotros murmuréis contra nosotros? 8Dijo también Moisés: Jehová os dará en la tarde carne para comer, y en la mañana pan hasta saciaros; porque Jehová ha oído vuestras murmuraciones con que habéis murmurado contra él; porque nosotros, ¿qué somos? Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra Jehová.

ANALIZANDO EL PASAJE BÍBLICO:
Hemos estado estudiando las experiencias de la nación de Israel. Después que dejaron la tierra de Egipto, cruzaron el Mar Rojo y llegaron al Monte Sinaí, hay siete eventos registrados que se corresponden con la experiencia cristiana.
Hasta ahora hemos visto que los hijos de Israel después de cruzar el Mar Rojo cantaron la canción de Moisés, estuvieron tres días sin agua, llegaron a la fuente de Mara donde el agua era amarga y después siguieron camino hasta llegar a Elim donde había agua fresca y palmeras en abundancia. Elim nos da una bella imagen de la fructífera experiencia cristiana, y de la promesa de Dios de llevarnos a ese lugar.
Pero pronto llegaremos al desierto de Sin, y vendrán el maná y las codornices y entonces descubriremos que Cristo es el pan de vida.
Dios no tenía la intención de dejar que Su pueblo se muriera de hambre. Su plan era guiarlos a través del desierto, y había prometido cuidarlos. Moisés y Aarón le preguntaron a la congregación: ¿Por qué murmuran contra nosotros? Somos seres humanos como ustedes. Nosotros no podemos hacer nada. No podemos darles lo suficiente. Pero Dios ha escuchado vuestras murmuraciones y ustedes verán la gloria de Dios. Y cada vez que Israel murmuraba, la gloria de Dios aparecía. 
Yo no sé si esto te dice algo o te hace pensar en algo. Para mí el mensaje no puede ser más claro y es que a Dios no le gustan cristianos aferrados, los quejumbrosos ni los que se pasan la vida buscando los fallos de los demás. Pero desafortunadamente, las iglesias están llenas de cristianos que se quejan por todo y nunca están de acuerdo con nada.
Las quejas en la iglesia surgen de una manera muy sofisticada. Parecen “comentarios inocentes” o “críticas constructivas” que “no le hacen daño a nadie”. Pero tenemos que ser muy cuidadosos cuando comenzamos a quejarnos de algunas cosas en la iglesia, por insignificantes e inofensivos que parezcan nuestros comentarios. 
¿Te quejas del pastor porque no es tan simpático como piensas que debería ser, o porque no te dio la mano el domingo pasado, o porque no fue a visitarte cuando estuviste enfermo/a? ¿Has hecho comentarios contra él, por ese o por otros motivos? ¿No estarás en realidad en contra de él porque enseña la Palabra de Dios y representa a Dios en tu congregación, y a veces enseña o dice algo con lo que tú no estás de acuerdo pues piensas que está equivocado? 
Pero también, algunas veces los pastores hacen comentarios, y todos tenemos que tener cuidado de no murmurar, pues esto es en sí, murmurar contra Dios. Tenemos que entender y asimilar que, ¡esto es algo que a Dios no le agrada!

PARA REFLEXIONAR:
¿Cómo podemos establecer la diferencia entre tener una actitud de crítica y la de expresar nuestra preocupación por la manera en la que los líderes espirituales llevan a cabo la responsabilidad que Dios les ha confiado?

REFLEXIÓN INDIVIDUAL:
 ¿Recuerdas haber hecho alguna crítica de tu pastor u otros líderes de tu iglesia?
¿Qué criticaste?
¿Qué resolvió tu critica?
¿Cómo te sentiste después de haber hecho la crítica?
¿Qué crees que hubiera pensado la persona que criticaste si se entera de lo que dijiste?
¿Cómo te hace sentir esa situación?
¿Qué piensas hacer la próxima vez que tengas deseos de criticar a algún líder de tu iglesia?
¿Qué debes hacer si algún líder de tu iglesia está haciendo algo inmoral o que esta en contra de los valores y principios cristianos?
¿Qué debes hacer si alguien te viene a hacer un comentario en contra del pastor u otro de los lideres de tu iglesia?


miércoles, 6 de junio de 2018

ESTUDIO DE ÉXODO (16)


DÉCIMO SEXTA SEMANA

Mi mamá siempre estaba dispuesta a ayudar y servir a cualquier persona más allá de lo que humanamente parecía lógico. Nunca ayudó a alguien esperando que le pagaran el favor o pensando ganar algo por la ayuda prestada. Pero en ciertas ocasiones, usaba una frase para describir a algunas personas cuando la defraudaban al tener una actitud contraria a lo que se esperaba que ellas hicieran. En esas ocasiones solía decir: «Es como el perro del hortelano». Una vez le pregunté qué ella quería decir con esa frase y me dijo: ¡Que son malagradecidos!

Pienso que esa es una expresión muy folclórica que sirve, para de un solo brochazo, pintar un cuadro de la ingratitud. Desafortunadamente el mundo está lleno de gente malagradecida. No hace mucho, uno de mis mejores amigos me preguntó cuál había sido la experiencia más frustrante de mi jubilación. Sin dudar un segundo le respondí: «La gente malagradecida». La imagen que vino instantáneamente a mí fue la de muchas decenas de personas, que durante mi carrera profesional me mostraron una amistad que yo tenía como un preciado tesoro. Sin embargo, al jubilarme esas personas desaparecieron por completo, incluso muchos «desamigándome» de sus páginas de FB.
Mi amigo me respondió que él tenía la misma triste experiencia, y que el motivo era muy simple. ¡Nunca fueron amigos! En realidad, solo se trataba de gente interesada que buscaban que les publicaran un libro o un artículo, que les dieran algún trabajo por contrato, que les mandaran algún libro o Biblia gratis, o que les resolvieran algo que deseaban y que estaba a nuestro alcance hacer. En verdad, son gentes como el «perro del hortelano».

Gracias a Dios tengo muchos, que son verdaderos amigos y lo han demostrado con los años en las buenas y en las malas. Pero es cierto que hay mucha gente malagradecida. El pueblo de Israel padecía de esa misma «enfermedad» y cada vez que algo no iba conforme a lo que esperaban, le volvían la espalda a Dios olvidando todo lo que había hecho por ellos.   

 PENSAMIENTO INICIAL:
          
Cuando enfrentemos circunstancias difíciles, debemos meditar en las bendiciones que Dios nos ha dado en el pasado y las que nos está dando en el presente.

Éxodo 15:22-27 CUANDO SE PADECE DE MALA MEMORIA

Éxodo 15:22-27  
22E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua. 23Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara. 24Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber? 25Y Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó; 26y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador. 27Y llegaron a Elim, donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmeras; y acamparon allí junto a las aguas.

ANALIZANDO EL PASAJE BÍBLICO:
Inmediatamente después de realizar un viaje seguro caminando a través del Mar Rojo y cantar una canción para exaltar el nombre del Señor, los hijos de Israel comenzaron a avanzar dirigiéndose hacia el Monte Sinaí. Pero debemos observar cómo se quejaban constantemente. Yo creo que todos podemos entender que el agua es muy necesaria, y que esa necesidad se siente mucho más fuerte si tenemos que caminar por el desierto, pero más bien es sorprendente que ellos se quejaran de Moisés, especialmente después de haber experimentado la dramática y extraordinaria aventura de cruzar el Mar Rojo. Pero es más asombroso todavía que después que Dios, de manera milagrosa saciara la sed de ellos en la Fuente de Mara, todo el pueblo de Israel se quejara de Moisés y de Aarón estando el pueblo en el «desierto de sus pecados».

Para nosotros resulta muy fácil juzgar, haciéndonos un juicio de los israelitas por su mala memoria y por ser tan malagradecidos, pero pocas veces nos ponemos a reflexionar en la manera en la que nosotros vivimos nuestras vidas como cristianos. ¿Con qué frecuencia nos olvidamos de las bendiciones recibidas, cuando nos enfrentamos a alguna dificultad? El apóstol Pablo en Filipenses 2:14-15 nos exhorta a ser un buen ejemplo para los que no son cristianos diciendo: «14Haced todo sin murmuraciones y contiendas, 15para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo».   
      
Presta mucha atención pues voy a tratar de desmenuzar este asunto. Insisto una vez más, después de lo que el pueblo de Israel había visto y experimentado era para que ninguna sombra de duda pudiera aparecer. Dios los había librado de todas las dificultades que habían enfrentado, pero, tres días después de estar caminando por el desierto, sintieron sed. Es real, tenían una necesidad, pero lo cortés no quita lo valiente.

Los hijos de Israel habían disfrutado en Egipto de una tierra de abundancia sin restricciones de agua. Ahora, piensa que de repente, después de cruzar el Mar Rojo se enfrentaron a nuevas circunstancias. El gran problema ahora era que el agua ya no estaba disponible. Por donde andaban ellos no había cisternas como en Egipto y no habían logrado encontrar alguna fuente de aguas vivas. 

Piensa por un momento en la similitud que tiene aquella situación con nosotros hoy: Creo que esta es la experiencia de cada hijo de Dios que ha nacido de nuevo. Después de recibir la salvación, el creyente descubre que las «cisternas de Egipto» no satisfacen sus necesidades. Entonces comienza un período de «sed espiritual». Ese es el período de tiempo del que Pablo habla en Filipenses 3:7 cuando dice: «Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo». Entonces el apóstol revela una gran sed y un tremendo anhelo, cuando añade en el versículo 10: «a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte». Esta es, sin dudas, la experiencia de un hijo de Dios después de ser redimido.

Siempre va a existir un viaje al desierto después de que eres salvo. Vas a tener mucha sed, y las «cisternas de Egipto» ya no te van a satisfacer. Vas a comenzar a buscar agua, pero en realidad no sabes dónde pudieras encontrarla. En ese momento, sabes muy poco de la Biblia y va a ser muy difícil encontrar el camino por ti mismo. Por eso Jesús instituyó a la iglesia para lograr ese propósito. No es que nos interese llenar los bancos de gentes para alardear. Es que Jesús compró a la iglesia con Su sangre para ayudar a los nuevos creyentes para que puedan saciar su sed espiritual en ella. Dice en Juan 7:37 «En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba». ¡Qué cosa tan maravillosa es poder venir a Jesús!

Buscar algo y no encontrarlo produce una gran frustración. De manera que podemos tratar de situarnos en la posición de los hijos de Israel en este momento. Pero si usted encuentra lo que usted necesita desesperadamente y resulta que no sirve, el nivel de frustración puede alcanzar niveles inimaginables. Y esta es la situación que van a enfrentar ahora. 

Al llegar al lugar, no pudieron beber de las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso su nombre es Mara. Y cuando la gente se siente muy frustrada, por lo general ataca a otros como una especie de forma de escape, entonces el pueblo murmuró contra Moisés, diciendo: ¿Qué vamos a beber?
Ahora quiero que prestes mucha atención:
1) Los hijos de Israel evidentemente tenían una necesidad.
2) Cuando lograron descubrir lo que necesitaban para suplir su necesidad, el agua era amarga.
3) Sin embargo, Mara estaba en el camino por el que Dios los había guiado.
Y ¿qué significa eso?


Puede que no te des cuenta todavía, pero déjame decirte que el “oasis de Mara” es una experiencia normal en la vida cristiana. Cuando un cristiano tiene una experiencia amarga, es algo muy desconcertante. Muchas personas se preguntan: ¿Por qué Dios permite que me pase esto a mí?

Yo no puedo decirte por qué ciertas cosas le suceden a los cristianos, pero sí puedo garantizarte que Dios no los está castigando. ¡Él los está educando y preparándolos para algo! El Señor dijo: "En el mundo tendréis aflicción". Justo en tu camino hay un “Mara”. En el camino de cada creyente hay un Mara, pero Dios lo arregló todo. Alguien dijo: "Las decepciones son citas de Dios". Personalmente he experimentado que esto es verdad. Hay muchas frustraciones, desilusiones, traiciones y tristeza en la vida. Tus planes se pueden romper como un castillo de arena hecho en la playa, cerca de donde llegan las olas del mar. 

Tu Mara puede ser una pequeña tumba en la ladera de algún lugar. O puede tener mil formas diferentes. Yo, personalmente he enfrentado más de una vez un “Mara”. Y te puedo asegurar una vez más, que todos tenemos o tendremos que enfrentar alguna vez nuestros Maras. No los puedes obviar o pasar por alto. No puedes desviarte ni pasar alrededor, no hay forma de omitirlos ni de hacer un túnel para pasar por debajo de ellos. Simplemente son cosas que tenemos que enfrentar. No son experiencias agradables. Son cosas que nos marcan con fuego para toda la vida. Es como si Dios usara un hierro candente para marcarnos.

Recuerdo que mi suegro tenía una finca a donde me encantaba ir y llevar a nuestros hijos cuando eran pequeñitos. En una ocasión fuimos en la primavera y mi suegro me dijo que se tenía que levantar muy temprano porque tenían que marcar unos terneros. Yo nunca había visto eso y le pedí ir con él. La aventura comenzó siendo muy interesante para mí, hasta que comenzaron a marcar a los terneros. La cosa comenzó con la persona que iba a marcar los terneros escogiendo el hierro que tenía la marca adecuada que colocó sobre el fuego. Finalmente aguantaron al ternero y el hombre puso el hierro ardiente sobre la piel del indefenso animal. ¡Recuerdo cómo bramaba! Me hizo sentir muy triste escucharlo llorar. Pero desde aquel momento todo el mundo sabía a quién pertenecía aquel ternero. Le pregunté a mi suegro por qué hacía eso. Y con mucha sabiduría y simpleza me contestó: Porque ahora no se puede perder, ya se sabe de dónde es. Y Dios hace eso mismo con nosotros.

El agua de Mara era muy amarga, ¿qué fue lo que la hizo dulce? La Biblia dice que fue un árbol arrojado al agua lo que la hizo dulce. Pero quiero que observes algo muy curioso y tal vez un poco extraño. En Deuteronomio 21:23 dice: “…maldito por Dios es el colgado”. Por su parte, el apóstol Pablo en Gálatas 3:13 reafirma lo dicho en Deuteronomio al decir: «Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)». Jesucristo murió en un madero, y ¡es esa cruz la que hace dulces las experiencias amargas de nuestras vidas! Jesús probó la muerte por cada hombre y le quitó su poder a la picadura a la muerte. Dice en 1 Corintios 15:55 ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Esta es la victoria que Jesús nos da. Es la cruz de Cristo lo que hace dulces las experiencias amargar de la vida.

Luego de enfrentar la experiencia de las aguas amargas de Mara el pueblo de Israel siguió su camino hacia la Tierra Prometida y llegaron a un lugar llamado Elim en el que había doce fuentes de agua, y sesenta y seis palmeras, y entonces se asentaron allí junto a las aguas. Elim fue un lugar de abundante bendición. Había palmeras y pozos de agua. 

¿Notaste que después de la amargura de Mara, Dios trajo a Su pueblo a Elim? El pueblo no seguía las orientaciones de un GPS ni tenían un mapa para guiarse para ir a un lugar que no sabían dónde estaba. Dios le había dicho a Moisés que Él le mostraría la tierra que les daba como herencia. Dios los guiaba de día y de noche con una columna de nubes y una columna de fuego. ¿Te das cuenta que no llegaron a Mara por una casualidad o error? ¿Notas que tampoco llegaron a Elim por una casualidad?

El llanto puede durar una noche entera, pero por la mañana vendrá la alegría. Simón Pedro pudo ser encerrado en una prisión tenebrosa, pero el ángel abrió la puerta. Pablo y Silas pudieron ser encerrados a medianoche, pero un terremoto los liberó. Créeme que hoy también hay un Mara que vamos a enfrentar en nuestro peregrinar por esta vida. Yo no aprendí eso en los libros, yo también he experimentado Maras muy amargos. Pero te garantizo que también siempre habrá un Elim esperando por nosotros. El plan de Dios es para nuestro bien y siempre nos lleva de un Mara a un Elim. 

Escudriña la Escritura y verás que esta es una experiencia que se repite. ¿Te acuerdas de José cuando estaba en la cisterna en el desierto? ¿Te acuerdas de Elías? ¿Te acuerdas de David? ¿Te acuerdas de Daniel? Y nada qué decir de Moisés cuya vida estamos estudiando cada semana. Yo estoy seguro de que tú y yo también hemos tenido o tendremos una experiencia amarga en nuestra vida. Pero recuerda siempre que más allá de cada Mara hay un Elim. Más allá de cada nube, está el sol. Más allá de cada sombra, está la luz. Más allá de cada prueba, hay un triunfo y más allá de cada tormenta, hay un arco iris. Esta es la forma en que Dios nos guía. Todas estas cosas le sucedieron al pueblo de Israel para que nos sirvieran como ejemplos a nosotros.

PARA REFLEXIONAR:
¿Por qué es fácil olvidar las bendiciones recibidas cuando enfrentamos pruebas difíciles?

REFLEXIÓN INDIVIDUAL:
 ¿Recuerdas haber encontrado algún Mara en tu peregrinar cristiano?
¿Qué recuerdas de esa experiencia?
¿Cómo llegaste a ella?
¿Cómo terminó?
¿Pensaste en algún momento que Dios te estaba castigando?
¿Qué enseñanza sacaste de aquella experiencia?
¿Cómo ves hoy a la mano de Dios obrando en aquella situación que enfrentaste?
¿Recuerdas haber llegado a tu Elim?
¿Cómo fue esa experiencia?
¿Cómo ves hoy a la mano de Dios obrando en aquella experiencia?

miércoles, 30 de mayo de 2018

ESTUDIO DE ÉXODO (15)


DÉCIMO QUINTA SEMANA

Como todos sabemos, Moisés bajo la inspiración del Espíritu Santo escribió el Pentateuco. Educado en Egipto, en la corte del faraón, dominaba el arte de la escritura. Moisés fue un gran escritor y poeta. En este poema que escribió, de manera magistral expresa su temor de que los hijos de Israel depositaran su fe y su confianza en él y no en Dios.

Observa que el nombre de Moisés no aparece en este canto de victoria, y que limita el uso de los pronombres personales como: Yo, mi y mío. Pero el nombre del Señor aparece 14 veces, y usa 33 pronombres personales como: Él, Le, Su, Tú y Tuyo para referirse al Señor.

Esta obra maestra de la literatura religiosa refleja la perspectiva de Moisés en relación a sí mismo, su relación con sus hermanos israelitas y su relación con Dios. Unos 40 años antes, en cierta forma el trató de liberar a Israel de la esclavitud por su propia mano, golpeando y matando a un capataz egipcio. Pero ahora Moisés deja las cosas bien establecidas cuando dice: «Tu diestra, oh Jehová, ha sido magnificada en poder; Tu diestra, oh Jehová, ha quebrantado al enemigo» (Éxodo 15:6).
Por supuesto que Moisés sabía que Dios había usado a su boca, sus habilidades y su personalidad, pero él también sabía que Dios era el que había hecho todo lo que fue hecho en esta epopeya. ¡Este es un buen ejemplo de humildad!

En el Nuevo Testamento el apóstol Pablo usó sus habilidades, conocimientos y carácter, pero cuando le escribió a los Filipenses les dijo: «4…Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: 5circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; 6en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible.7Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.8Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo…» (Filipenses 3:4b-8a),

 PENSAMIENTO INICIAL:
          
Hay momentos en los cuales debemos evitar el uso de los pronombres personales en primera persona a fin de concentrar la atención en Dios

Éxodo 15:1-21 GLORIFICANDO A DIOS

Éxodo 15:1-21
1Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico a Jehová, y dijeron:
Cantaré yo a Jehová,
porque se ha magnificado grandemente;
Ha echado en el mar
al caballo y al jinete.
2Jehová es mi fortaleza y mi cántico,
Y ha sido mi salvación.
Este es mi Dios, y lo alabaré;
Dios de mi padre, y lo enalteceré.
3Jehová es varón de guerra;
Jehová es su nombre.
4Echó en el mar los carros de Faraón
 y su ejército;
Y sus capitanes escogidos
fueron hundidos en el Mar Rojo.
5Los abismos los cubrieron;
Descendieron a las profundidades
como piedra.
6Tu diestra, oh Jehová, ha sido magnificada en poder;
Tu diestra, oh Jehová, ha quebrantado al enemigo.
7Y con la grandeza de tu poder has derribado
a los que se levantaron contra ti.
Enviaste tu ira;
los consumió como a hojarasca.
8Al soplo de tu aliento
se amontonaron las aguas;
Se juntaron las corrientes
como en un montón;
Los abismos se cuajaron en medio del mar.
9El enemigo dijo:
Perseguiré, apresaré, repartiré despojos;
Mi alma se saciará de ellos;
Sacaré mi espada,
los destruirá mi mano.
10Soplaste con tu viento;
los cubrió el mar;
Se hundieron como plomo
en las impetuosas aguas.
11 ¿Quién como tú, oh Jehová, entre los dioses?
¿Quién como tú, magnífico en santidad,
Terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios?
12Extendiste tu diestra;
La tierra los tragó.
13Condujiste en tu misericordia a este pueblo
que redimiste;
Lo llevaste con tu poder
a tu santa morada.
14Lo oirán los pueblos, y temblarán;
Se apoderará dolor de la tierra de los filisteos.
15Entonces los caudillos de Edom se turbarán;
A los valientes de Moab les sobrecogerá temblor;
Se acobardarán todos los moradores de Canaán.
16Caiga sobre ellos temblor y espanto;
A la grandeza de tu brazo enmudezcan como una piedra;
Hasta que haya pasado tu pueblo, oh Jehová,
Hasta que haya pasado este pueblo que tú rescataste.
17Tú los introducirás y los plantarás en el monte de tu heredad,
En el lugar de tu morada, que tú has preparado, oh Jehová,
En el santuario que tus manos, oh Jehová, han afirmado.
18Jehová reinará eternamente y para siempre.
19Porque Faraón entró cabalgando con sus carros
y su gente de a caballo en el mar,
y Jehová hizo volver las aguas del mar sobre ellos;
mas los hijos de Israel pasaron en seco por en medio del mar.
20Y María la profetisa, hermana de Aarón,
tomó un pandero en su mano,
y todas las mujeres salieron en pos de ella con panderos y danzas.
21Y María les respondía:
Cantad a Jehová,
porque en extremo se ha engrandecido;
Ha echado en el mar al caballo y al jinete.
22E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo,
 y salieron al desierto de Shur;
y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua.

ANALIZANDO EL PASAJE BÍBLICO:
Inmediatamente después de realizar un viaje seguro caminando a través del Mar Rojo, los hijos de Israel se unieron para cantar una canción. ¡Ahora estaban cantando alegremente! Esta es la misma multitud que unas pocas horas antes, encontrándose del otro lado del Mar Rojo, comenzó a gemir y gritar diciendo que querían regresar a Egipto. En aquel momento, preferían seguir siendo esclavos a confiar en Dios. El apóstol Pablo bajo la dirección del Espíritu Santo escribió en 1 Corintios 10:11 la enseñanza que tiene para nosotros aquel hecho: «Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos».
Dios usa esta experiencia única para darnos una enseñanza importante. El apóstol Pablo escribió en 1 Corintios 10:1-2: «1Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; 2y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar».
 
¿Qué fue lo que quiso decir Pablo? ¿Cómo fue que en Moisés fueron bautizados los hijos de Israel? No pudo haber sido con agua porque el mar se abrió frente a ellos para que pasaran por una calzada seca. Ni una gota de agua cayó sobre ellos. Podían ver las aguas ambos lados del camino, pero estas estaban contenidas como por un muro invisible. Si quieres hablar sobre el agua, echa un vistazo a los egipcios; ellos fueron los que se mojaron. Entonces, ¿qué significa que los israelitas en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar? 

Yo considero que significa que fueron identificados. El principal significado del bautismo es la identificación. La ordenanza del bautismo se cumple mediante el bautismo en agua, y yo creo que es muy importante ya que establece el verdadero bautismo que es por el Espíritu Santo y nos identifica con Cristo y nos pone en Cristo. Entonces, ¿cómo fueron bautizados los israelitas a Moisés? Recuerda que se estaban quejando antes de cruzar el mar, y cuando cruzaron al otro lado, entonces cantaron la canción de Moisés. ¿Te das cuenta de que ellos fueron identificados con Moisés? Ellos fueron liberados por medio de él.

El escritor de Hebreos escribe en Hebreos 11:29 «Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados». De manera que los Israelitas cruzaron el Mar «por fe». Pero ahora nos surge otra interrogante: ¿De quién era la fe? De seguro que no era la fe de los hijos de Israel, porque no tenían ninguna fe hasta que cruzaron el mar. Observa que ellos fueron identificados con Moisés. ¡Entonces fue la fe de Moisés! Fue Moisés quien golpeó el Mar Rojo. Fue Moisés quien los condujo por el camino seco que se había abierto en el mar. Cuando los israelitas llegaron al otro lado del mar, fue Moisés quien compuso y entonó la canción de la liberación. Ahora ellos habían visto la salvación de Dios. ¡Ellos estaban identificados con Moisés! 
Y esto es lo que sucede cuando confías en el Señor Jesucristo como tu Salvador. Él es quien nos saca de la esclavitud y la oscuridad de este mundo. Él nos lleva a través del peligroso «Mar Rojo» de este mundo. Es Su liberación, Su salvación y Su redención. Él nos lleva hasta el lugar en donde podemos entonar una canción de redención. Entonces, nos unimos a Él, entonces somos bautizados en Cristo. En 1Corintios 12:13 dice: «Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu». Es el Espíritu Santo quien nos une a Cristo y nos hace llegar a ser uno con Él. ¡Es maravilloso unirse a Él!

Una persona que estaba dando un estudio bíblico sobre la seguridad de la salvación dijo: «Nadie puede arrancarte de Su mano». Entonces uno de los asistentes dijo: «Bueno, te podrías deslizar de Sus dedos». Pero él conferencista le respondió: «Eso es simplemente imposible, no puedo deslizarme entre sus dedos ya que yo soy uno de sus dedos». ¡Esto es una gran verdad! Nosotros somos miembros del cuerpo de Cristo. El Espíritu Santo de Dios se une a nosotros. ¡Qué maravillosa redención tenemos en Cristo! Lo que le sucedió a Israel es un tipo para nosotros. Es una imagen de nuestra redención y de lo que hace el Espíritu de Dios cuando confiamos en el Señor Jesucristo como nuestro Salvador.

Esta canción se puede comparar con la canción de Deborah y Barak en el Libro de los Jueces. Hay muchas canciones en la Biblia. David compuso y cantó muchas canciones que se recogen en el libro de los Salmos. Si las lees descubrirás que esas canciones son geniales. Incluso Jeremiah tenía una canción, aunque a menudo es con un gemido. También otros profetas en el Antiguo Testamento escribieron canciones.

Esta canción de Moisés y los israelitas narra la maravillosa experiencia que tuvieron al cruzar el Mar Rojo. Su canción contaba la historia de lo que habían visto hacer a Dios y de lo que Dios había hecho por ellos. Era algo que no podían olvidar. Esta canción ciertamente volvía a proyectar la experiencia vivida ante ellos. Los carros de Faraón y su ejército arrojados al mar; sus capitanes escogidos también se ahogaron en el Mar Rojo. Dios les estaba enseñando a Sus hijos grandes lecciones acerca de Sí mismo.

Israel fue un pueblo redimido. La redención de la gente tenía que ser lo primero. También hoy eso es lo más importante. Dios no te está pidiendo, ni nunca lo ha hecho, que hagas algo por Él antes de que hayas sido redimido y hayas recibido Su salvación que fue realizada por Jesucristo en la Cruz. ¡Él no te está pidiendo nada! Él no pide que el mundo haga absolutamente nada. 

Es falso pensar que Dios te está diciendo: Si te pruebas a ti mismo, si llegas a un nivel social más alto, si te lavas la cara todos los días, si haces obras de caridad, «estoy dispuesto a ser tu amigo». ¡Dios no quiere ni necesita nada del mundo! Él le está diciendo a un mundo perdido: ¿Qué vas a hacer con Mi Hijo que murió por ti? 

PARA REFLEXIONAR:
¿En qué momento y bajo qué circunstancias es necesario usar los pronombres en primera persona? ¿Cuándo se convierten en un instrumento para nuestro propio beneficio?

REFLEXIÓN INDIVIDUAL:
 ¿Recuerdas el día en el que decidiste recibir a Jesús como tu Señor y Salvador?
¿Cómo te sentiste después?
¿Entonó tu corazón algún cántico de alabanza?
¿Cómo ha sido tu vida después de haber sido redimido?
¿Qué sientes por tus familiares y amigos que necesitan tener una experiencia similar?
¿Qué pudieras hacer para mostrarles el camino hasta Jesucristo?
¿Cómo pudieras orar por ellos?
¿Con qué frecuencia le agradeces a Dios que te haya redimido?